Acompañamiento y contención emocional: así trabajan los expertos en emergencias tras el accidente de Adamuz

Los equipos de psicología de emergencias centran su labor en la contención de los afectados por el choque ferroviario en Córdoba. La intervención prioriza la atención a los heridos y la comunicación con las familias de las víctimas mortales en el polideportivo de Adamuz.

La intervención psicológica en Adamuz comenzó de forma inmediata tras el descarrilamiento que ha dejado -hasta este martes- 41 fallecidos y más de 150 heridos. Los equipos especializados establecieron un primer contacto basado en la contención y la satisfacción de necesidades básicas.

INTERVENCIÓN INMEDIATA DE LOS PSICÓLOGICOS EN LA ZONA DEL ACCIDENTE DE ADAMUZ

Esta primera fase de auxilio psicológico se desarrolla en estrecha colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los servicios sanitarios. La coordinación es fundamental para evitar la sobreexposición de los heridos a estímulos estresantes, como el ruido excesivo o la presencia de curiosos. Crear un entorno de relativa calma dentro del caos logístico ayuda a que el sistema nervioso de los afectados abandone el estado de alerta máxima.

La presencia de los psicólogos en el propio lugar del impacto permite que la transición desde la zona del accidente hasta los centros de acogida sea lo menos traumática posible, facilitando una sensación de acompañamiento continuo.

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En estas situaciones, la labor de los profesionales consiste en ofrecer recursos físicos como agua, comida o abrigo para reducir los niveles de alerta de los supervivientes y establecer un vínculo de seguridad en medio de la crisis.

Acompañamiento y contención emocional: así trabajan los expertos en emergencias tras el accidente de Adamuz Fuentes: Agencias
Los psicólogos destacan la importancia de la intervención psicológica, tras el accidente de Adamuz (Córdoba) Fuente: Agencias

El acompañamiento a los familiares de las víctimas es uno de los puntos críticos de la operación en Córdoba. Al llegar al lugar del siniestro o al centro de atención habilitado, estas personas se enfrentan a una falta de información sobre sus seres queridos.

Los psicólogos trabajan para canalizar la frustración y el miedo, ofreciendo escucha activa y actuando como enlace ante el desconcierto generalizado. El objetivo es que los afectados dispongan de un referente claro al que acudir para gestionar sus emociones iniciales.

EL PAPEL DE LOS PSICÓLOGOS ANTE EL BLOQUEO EMOCIONAL Y LA ANSIEDAD EN ADAMUZ

La actuación profesional varía según la respuesta emocional de cada individuo. Los expertos en catástrofes identifican perfiles diferenciados: personas que bloquean sus sentimientos a través del silencio absoluto y otras que manifiestan una excitación emocional desbordada. En ambos casos, el psicólogo interviene para equilibrar estas reacciones, animando a la expresión controlada del dolor o ayudando a recuperar la calma. Este trabajo es esencial para evitar que el impacto del choque derive en cuadros de ansiedad severos.

Acompañamiento y contención emocional: así trabajan los expertos en emergencias tras el accidente de Adamuz Fuentes: Agencias
Una psicóloga habla con familiares de los desaparecidos, este lunes en el Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba. Fuente: Agencias

El protocolo para menores de edad presentes en el accidente de Adamuz exige una metodología distinta. Los niños suelen manifestar el trauma mediante dolores físicos o cambios de conducta en lugar de palabras.

Las pautas de los especialistas indican que se debe comunicar la verdad desde el inicio, utilizando un lenguaje adaptado a su edad y evitando ocultar detalles fundamentales. La transparencia informativa es clave para prevenir secuelas psicológicas graves y ayudar al menor a procesar un evento de naturaleza violenta e imprevista.

Entre las secuelas más comunes se encuentran las fobias a viajar en tren o la aversión a los ruidos fuertes, reacciones que pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo.

PREVENCIÓN DE SECUELAS Y FOBIAS TRAS LA TRAGEDIA FERROVIARIA EN ADAMUZ

Los profesionales también subrayan que la pérdida de familiares en este tipo de accidentes es especialmente compleja. Al tratarse de fallecimientos repentinos, el proceso de duelo es más difícil de asimilar que en situaciones previsibles.

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Por ello, el trabajo de los equipos de ayuda en el polideportivo de Adamuz no se limita a la intervención en crisis, sino que sienta las bases para el seguimiento posterior. El acompañamiento preventivo en las primeras horas tras el choque es el factor más determinante para la recuperación a largo plazo.

Vivir una tragedia de esta magnitud suele generar consecuencias emocionales días después del evento. Síntomas como el insomnio, las pesadillas o la ansiedad aguda son frecuentes durante las dos primeras semanas. Los expertos advierten que si estos signos persisten más de quince días, es necesario iniciar un tratamiento terapéutico formal. Entre las secuelas más comunes se encuentran las fobias a viajar en tren o la aversión a los ruidos fuertes, reacciones que pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo.

Finalmente, el dispositivo en Córdoba contempla el cuidado de los propios intervinientes. Los psicólogos que trabajan directamente con el dolor extremo aplican un sistema de relevos y apoyo mutuo para mantener su capacidad operativa. La gestión de una catástrofe ferroviaria de esta envergadura requiere que los equipos mantengan su integridad para poder asistir con eficacia a los cientos de personas afectadas por el descarrilamiento de Adamuz.

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