Santurde de Rioja permanece fuera de los circuitos masificados del turismo enológico, aunque sus bodegas familiares resguardan vinos de carácter excepcional. Este municipio de apenas 300 habitantes, situado entre Haro y Santo Domingo de la Calzada, esconde cavas centenarias excavadas bajo las casas antiguas del pueblo.
En 2025 se registró un incremento del enoturismo rural en zonas de La Rioja menos transitadas, lejos de los complejos arquitectónicos mediáticos. El acceso desde Madrid cuesta apenas 19 euros con el tren Avlo hasta Logroño, y desde allí apenas 30 kilómetros separan del secreto mejor guardado de la Denominación de Origen Calificada Rioja.
Bodegas familiares que rescatan tradiciones olvidadas
Santurde mantiene la estructura de bodegas excavadas en roca caliza donde la temperatura natural permite la crianza sin tecnología moderna. Estas cavas subterráneas, conocidas como calados, se distribuyen por todo el casco antiguo formando galerías que conectan viviendas centenarias. Los viticultores de tercera y cuarta generación abren sus puertas con cita previa, mostrando toneles de roble francés y americano donde reposan crianzas y reservas elaborados con uva tempranillo de viñedos propios.
El pueblo organiza visitas guiadas artesanales donde los propios bodegueros explican el proceso de vinificación tradicional, desde la selección manual de racimos hasta el trasiego entre barricas. A diferencia de las grandes marcas comerciales, estas producciones limitadas rondan las 15.000 botellas anuales. La experiencia incluye cata de cuatro vinos por 12 euros, con maridaje de queso curado y cecina de la sierra riojana en bodegas que conservan herramientas centenarias de labranza.
Dormir entre viñedos por menos que un menú urbano
✓ Casas rurales con vistas a viñedos desde 32 euros la noche con desayuno incluido
✓ Habitaciones en caseríos restaurados del siglo XVIII con chimenea de leña
✓ Apartamentos turísticos para dos personas entre 28 y 40 euros según temporada
✓ Albergues rurales con habitaciones compartidas desde 18 euros por persona
El alojamiento rural mantiene precios competitivos debido a la escasa promoción turística del municipio frente a destinos como Laguardia o Briones. Los propietarios de casas centenarias rehabilitadas ofrecen estancias con cocina equipada, permitiendo comprar productos locales en la cooperativa agrícola del pueblo. Las reservas directas con los propietarios eliminan comisiones de plataformas, reduciendo el coste final. Algunos establecimientos incluyen visitas a bodegas colaboradoras sin coste adicional durante estancias de fin de semana.
El tren Avlo que conecta Madrid con la capital del vino
El vino riojano se vuelve accesible gracias a la línea Avlo que cubre Madrid-Logroño en dos horas y media por 19 euros. Los billetes más económicos salen en horarios de media mañana entre semana, con frecuencia diaria que facilita escapadas de dos o tres días. Desde la estación de Logroño, autobuses interurbanos conectan con Santurde en 40 minutos por 3,50 euros, aunque el alquiler de coche compartido entre viajeros resulta más práctico para visitar varias bodegas.
La infraestructura ferroviaria moderna ha dinamizado el turismo enológico de proximidad, permitiendo que madrileños descubran alternativas a las rutas convencionales. Los fines de semana con mayor afluencia coinciden con las fiestas de la vendimia en septiembre, cuando los viñedos exhiben tonalidades ocres y los lagares tradicionales abren para mostrar el pisado de uva. El retorno en tren nocturno facilita aprovechar el domingo completo entre viñas antes de regresar a la capital.
Enoturismo auténtico sin arquitectura de diseño
Santurde representa la antítesis del enoturismo espectacular promovido por bodegas firmadas por arquitectos internacionales. Aquí no hay hoteles de lujo ni spas vinícolas, sino cobertizos de piedra donde fermentan mostos en depósitos de acero inoxidable junto a tinajas de barro heredadas. Los senderos entre viñedos permiten caminatas autoguiadas con mapas facilitados en el ayuntamiento, atravesando parcelas donde crecen cepas de más de 60 años con rendimientos controlados.
Las comidas en mesones familiares rondan los 15 euros con menú de cuchara tradicional: pochas con codorniz, patatas a la riojana y chuletillas al sarmiento acompañadas de cosechero del año. Los productores venden directamente desde sus cavas con descuentos del 30% respecto al precio en tiendas especializadas de grandes ciudades. Esta economía de escala reducida mantiene viva la viticultura artesanal en un territorio donde cada botella cuenta una historia familiar transmitida entre generaciones que resisten la industrialización del sector.









