La situación de Dean Huijsen en el Real Madrid ha alcanzado un punto de máxima tensión tras el último encuentro liguero. El central, que llegó al Santiago Bernabéu con la vitola de ser uno de los defensores con más futuro del fútbol europeo, se encuentra actualmente en el centro de las críticas de una afición desencantada.
Su sustitución en la segunda parte del duelo contra el Levante, acompañada de una sonora pitada, refleja la distancia actual entre las expectativas generadas por su fichaje y su rendimiento real sobre el césped en un momento convulso para el club blanco.
Huijsen, un aterrizaje con expectativas incumplidas
Dean Huijsen desembarcó en la capital española el pasado mes de mayo tras destacar en el Bournemouth. Su perfil encajaba con la política de captación de talento joven de la entidad: un central enérgico, con buena salida de balón y una polivalencia que prometía solucionar carencias defensivas a largo plazo.
Sin embargo, los meses han pasado y esa frescura inicial se ha transformado en una evidente falta de contundencia. El público de Chamartín, que inicialmente recibió al jugador con ilusión, ha empezado a señalar sus errores de concentración y una alarmante fragilidad física que le impide imponerse en los duelos individuales.

El partido contra el Levante fue el escenario de una ruptura evidente. En un contexto de crispación generalizada en el estadio, provocada por la reciente destitución de Xabi Alonso y la pérdida de dos títulos en apenas tres días, Huijsen se convirtió en el blanco de las iras de la grada. Sus pérdidas de balón en zonas comprometidas y una sensación de inseguridad constante hicieron que el Bernabéu reaccionara de forma tajante. Cada vez que el defensa tocaba el esférico, los pitos arreciaban, creando un clima insostenible que obligó a Álvaro Arbeloa a retirarlo del campo en el minuto 61 para dar entrada a Ceballos.
Huijsen ha ido perdiendo, poco a poco, su valor
La crisis de Huijsen se acentúa cuando se analiza el rendimiento de otros compañeros de la zaga. Mientras el internacional español parece bloqueado, figuras como Raúl Asencio han logrado reivindicarse. El canterano ha mostrado una capacidad de superación notable tras un Mundial de Clubes complicado, recuperando un nivel de solvencia que ahora mismo le sitúa por delante en la jerarquía emocional de la afición. Esta comparación directa penaliza a un Huijsen que parece haber perdido la brújula desde aquel descalabro sufrido en el Metropolitano contra el Atlético de Madrid, un partido que marcó un antes y un después en su confianza.
La falta de atención en los repliegues y ciertos fallos absurdos en la entrega han minado la paciencia de un estadio que atraviesa uno de sus momentos más volcánicos. La afición no solo juzga al jugador por sus errores técnicos, sino que percibe una preocupante falta de mentalidad para sobreponerse a las adversidades. En el Real Madrid, la juventud no suele servir como escudo definitivo cuando los resultados no acompañan, y Huijsen está experimentando en primera persona la dureza de un juicio que no admite términos medios.
El mensaje de Arbeloa para rebajar las tensiones
Pese al ambiente hostil, Álvaro Arbeloa ha intentado rebajar la tensión en sus comparecencias públicas. El técnico salmantino ha elogiado la valentía de sus jugadores por querer el balón en un clima tan adverso, aunque sus palabras también encierran una exigencia implícita. Para Arbeloa, jugar en el Real Madrid requiere una mezcla de corazón y fortaleza mental que Huijsen debe recuperar de forma inmediata. El entrenador es consciente de que necesita recuperar la mejor versión del central para afrontar con garantías el tramo decisivo de la temporada, especialmente con la Champions League en el horizonte.
El tiempo apremia para el ex del Bournemouth. La estructura defensiva del equipo necesita estabilidad y ahora mismo su puesto de indiscutible está más en duda que nunca. El central tiene ante sí el reto de reconducir una situación que amenaza con volverse irreversible si no logra encadenar varias actuaciones convincentes.
El Santiago Bernabéu ha dictado sentencia de forma temporal, pero la historia del club demuestra que la misma grada que hoy pita puede volver a aplaudir si el jugador demuestra la jerarquía que se le presupuso a su llegada. La reacción debe ser inmediata antes de que la sombra de la suplencia se convierta en su realidad definitiva.
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