La "maldición" de los 27: El oscuro patrón que une a Hendrix, Cobain y Winehouse que la ciencia intenta explicar

Exploramos el misterio del Club de los 27.

De la guitarra de Jimi Hendrix a la voz de Amy Winehouse, analizamos por qué las mayores leyendas del rock compartieron un mismo destino trágico a la misma edad

El fenómeno del "Club de los 27" es uno de los mitos más persistentes y trágicos de la historia de la música en particular y del arte en general. No se trata solo de una coincidencia estadística, sino de una narrativa de talento desbordante, éxito prematuro y finales abruptos que han elevado a estos artistas a la categoría de deidades culturales.

El Club de los 27: El enigma de las estrellas que se apagaron en la cima del mundo

En la historia del rock, el número 27 está marcado por una mística oscura. Representa la edad exacta en la que algunas de las mentes más brillantes y revolucionarias de la música decidieron, o se vieron obligadas, a abandonar el escenario de la vida. Desde el blues primigenio hasta el grunge de los 90 y el soul contemporáneo, este "club" maldito ha moldeado nuestra forma de entender la genialidad y la tragedia.

Los pilares del mito: Joplin, Hendrix y Morrison

Entre 1969 y 1971, el mundo del rock perdió a sus tres pilares fundamentales en apenas dos años, todos a la misma edad. Brian Jones, el fundador de los Rolling Stones, fue el primero en abrir este capítulo trágico al aparecer en su piscina en circunstancias nunca aclaradas del todo.

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Poco después, la "Reina del Rock and Roll", Janis Joplin, y el "Vudú Child", Jimi Hendrix, fallecieron con apenas semanas de diferencia. Joplin, con su voz rasgada que definía el dolor de una generación, y Hendrix, el hombre que reinventó lo que una guitarra podía hacer, dejaron un vacío que el rock nunca volvió a llenar. El cierre de esta tríada clásica fue Jim Morrison, el "Rey Lagarto", cuyo cuerpo fue hallado en una bañera en París, convirtiendo su figura en una leyenda de misticismo y rebelión.+1

Kurt Cobain y Amy Winehouse: El dolor de la modernidad

Décadas más tarde, el mito se reavivó con una fuerza devastadora. En 1994, Kurt Cobain, el alma del grunge y voz de la Generación X, se quitó la vida en la cima de su carrera. Su muerte no solo consolidó el término "Club de los 27", sino que subrayó la presión insoportable de la fama sobre las almas sensibles.+1

En 2011, la historia se repitió con Amy Winehouse. La artista que devolvió el alma al jazz y al soul sucumbió a sus propios demonios en Londres. Al igual que sus predecesores, Amy poseía un talento que parecía demasiado grande para el mundo terrenal, dejando tras de sí un legado sonoro que sigue siendo referencia absoluta en 2026.

Los nombres olvidados y los nuevos rostros

Aunque los anteriores son los más citados, el club cuenta con otros miembros que definieron sus respectivos géneros:

  • Robert Johnson: El "Padre del Blues", de quien se decía que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos, murió a los 27 años en 1938, iniciando la leyenda.
  • Jean-Michel Basquiat: Aunque fue artista visual antes que músico, su breve paso por la escena punk y su muerte por sobredosis a los 27 lo sitúan en el mismo ecosistema cultural de autodestrucción creativa.
  • Kristen Pfaff: Bajista de la banda Hole, quien falleció poco después que Cobain, sumando otra nota trágica al grunge.

¿Maldición o consecuencia del éxito?

Psicólogos y sociólogos han analizado este fenómeno durante décadas. En 2026, la visión es clara: la combinación de un éxito masivo antes de alcanzar la madurez emocional, el acceso ilimitado a sustancias y el ritmo frenético de las giras crea una "tormenta perfecta". No es una maldición sobrenatural, sino el precio que la industria y la sociedad a veces cobran a quienes brillan con demasiada intensidad.

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