Dani Mateo protagonizó uno de los episodios más controvertidos de la televisión española cuando, el 31 de octubre de 2018, realizó un sketch en El Intermedio que cambiaría el rumbo de su carrera profesional. El humorista barcelonés, nacido en 1979, simuló sonarse la nariz con una bandera de España durante una parodia del prospecto del Frenadol, un gesto que desencadenó una cascada de reacciones y consecuencias inmediatas.
El incidente ocurrió apenas un día después de que la Princesa Leonor leyera la Constitución por primera vez, un momento de especial sensibilidad para los símbolos nacionales. La actuación del presentador desató una oleada de críticas en redes sociales que obligó a La Sexta a eliminar el vídeo de su página web en cuestión de horas. El programa tuvo que emitir una disculpa pública a través del Gran Wyoming, quien aseguró que no había intención política detrás del sketch.
Las consecuencias profesionales inmediatas
Las repercusiones no se hicieron esperar. Clínica Baviera fue la primera empresa en anunciar públicamente la ruptura de su vínculo comercial con el humorista, seguida rápidamente por Álvaro Moreno, una marca de ropa que publicó un comunicado contundente en redes sociales. La compañía calificó la utilización de la bandera en esos términos como "absolutamente intolerable, ofensivo e inaceptable", dejando claro que creían firmemente en los principios constitucionales y en los símbolos que representan a España.
Otras marcas se sumaron al boicot en los días siguientes, lo que supuso un duro golpe económico para Dani Mateo, quien perdió contratos publicitarios valorados en miles de euros. El presentador se vio obligado a romper su silencio en Twitter para explicar sus intenciones. Mateo defendió que el sentido del sketch era demostrar que, cuando los ánimos están caldeados, las banderas se vuelven más importantes que las personas, algo que consideraba peligroso. Sin embargo, estas explicaciones no lograron calmar la indignación de gran parte de la audiencia.
El proceso judicial y la imputación
✓ El Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid admitió a trámite la denuncia presentada por Alternativa Sindical de Policía
✓ Mateo fue citado a declarar como imputado el 26 de noviembre de 2018 a las 11.30 horas
✓ Se le atribuyó un presunto delito de ofensas o ultraje a símbolos de España con publicidad, castigado con multa de hasta 12 meses
✓ También se le imputó un delito de odio, penado con hasta cuatro años de prisión según el artículo 510 del Código Penal
La dimensión legal del asunto alcanzó proporciones que pocos anticipaban. El Tribunal Superior de Justicia confirmó que el humorista debía comparecer ante el juez para responder por dos delitos diferentes, lo que elevó la gravedad del caso más allá de una simple controversia mediática. La Asociación Sindical de Policía ejerció como acusación particular, argumentando que el gesto constituía una falta de respeto hacia los símbolos que representan a todos los españoles y que están protegidos por el Código Penal.
Durante su declaración, el presentador mantuvo su versión de que nunca pretendió ofender. Alegó que en el momento del sketch, la bandera estaba siendo utilizada como un elemento divisorio en la sociedad española, y que su intención era precisamente criticar ese uso partidista de los símbolos nacionales. El proceso judicial se prolongó durante meses, generando un intenso debate sobre los límites del humor y El Intermedio se vio obligado a posicionarse institucionalmente sobre el asunto.
La división de la opinión pública
La controversia dividió a la sociedad española en dos bandos claramente diferenciados. Por un lado, numerosas personalidades del mundo del espectáculo defendieron a Mateo bajo el paraguas de la libertad de expresión, argumentando que el humor debe tener espacios protegidos incluso cuando resulta incómodo o molesto. Por otro lado, sectores conservadores y diversas organizaciones patrióticas consideraron el gesto como una afrenta directa que merecía una respuesta contundente, tanto judicial como social.
Las redes sociales se convirtieron en el principal campo de batalla de este enfrentamiento dialéctico. Los hashtags relacionados con el incidente alcanzaron los primeros puestos de las tendencias durante días, con usuarios compartiendo tanto mensajes de apoyo como de condena hacia el humorista. Algunos defendían que una bandera es solo un trozo de tela, tal como el propio Mateo argumentó posteriormente, mientras que otros consideraban que reducir los símbolos patrios a esa simple definición constituía en sí mismo un acto despectivo.
El impacto duradero en su carrera
Aunque Mateo continuó trabajando en El Intermedio y posteriormente asumió la presentación de Zapeando en 2019, el incidente dejó una marca indeleble en su trayectoria profesional. El humorista ha reconocido en entrevistas posteriores, como en el podcast Triunfitas con traumitas, que si volviera a hacer ese sketch hoy, el revuelo sería aún mayor dada la creciente polarización de la sociedad española. Esta reflexión muestra que el presentador es consciente de cómo aquel episodio sigue condicionando la percepción pública sobre su trabajo.
El caso se archivó finalmente sin condena, pero las consecuencias en términos de imagen y contratos publicitarios tardaron años en superarse. La polémica se convirtió en un caso de estudio sobre los límites del humor satírico en televisión y sobre cómo un gesto de pocos segundos puede desencadenar consecuencias que trascienden lo mediático para convertirse en un asunto judicial y social de primer orden. El episodio evidenció la sensibilidad existente en torno a los símbolos nacionales en un país marcado por tensiones territoriales y políticas que permanecen latentes.








