La posición de Valve frente a la inteligencia artificial (IA) en los videojuegos ha pasado en pocos años de la desconfianza abierta a una cierta mano izquierda. Ahora, la compañía dueña de Steam —la plataforma de videojuegos en PC de referencia a nivel mundial— vuelve a ajustar el tiro y los desarrolladores ya no tendrán que declarar cualquier uso de IA en sus procesos, sino únicamente aquellos casos en los que la tecnología genere contenido que llegue al jugador, ya sea dentro del propio juego o en su promoción.
Tal y como ha detectado Simon Carless, de Game Discover Co, Valve ha modificado su formulario de transparencia sobre IA en Steam para centrarlo solo en el contenido que "se envía con el juego y es consumido por los jugadores". La compañía admite que "muchos entornos modernos de desarrollo de videojuegos tienen herramientas con IA integradas" y que los "aumentos de eficiencia mediante el uso de estas herramientas no son el foco" de la normativa.
Por tanto, lo relevante a partir de ahora es si la IA participa directamente en la creación de arte, sonido, narrativa, localización u otros elementos visibles para el usuario.
Valve y Steam abre la puerta
Este nuevo matiz se enmarca dentro de distintos cambios en la política de Valve en apenas tres años. En junio de 2023, Steam llegó a rechazar juegos que incluían contenido generado con IA cuando no estaba clara la titularidad legal de los materiales empleados. El problema de fondo era el uso de modelos entrenados con obras sujetas a derechos de autor sin garantías suficientes sobre las licencias.

En enero de 2024, la compañía rectificó parcialmente y abrió la puerta a los juegos con elementos generados por IA, siempre que los desarrolladores explicaran en un formulario cómo se había utilizado la tecnología y garantizaran la legalidad de los contenidos. Desde entonces, Valve asegura que ha permitido "la gran mayoría de juegos" que emplean IA, pero bajo el requisito de una divulgación específica en la página de Steam, en un apartado denominado "AI Generated Content Disclosure".
Aquella primera versión del formulario no distinguía con claridad entre el uso de herramientas de apoyo —como asistentes de código o sistemas que aceleran tareas internas— y la generación de activos finales. El resultado era que muchos estudios se encontraban ante la duda de si debían señalar que habían recurrido a IA aunque solo hubiera intervenido, por ejemplo, para sugerir variantes de un texto nunca publicado.
El cambio actual trata de despejar esa ambigüedad. La modificación persigue dejar claro que lo que importa no es tanto la eficiencia que pueda aportar la IA en la trastienda del desarrollo, sino su uso para crear contenido para el juego o durante el juego. Es decir, aquello que el jugador puede ver, oír o leer.
Los juegos deberán indicar en Steam que han utilizado IA solo si ese contenido está en el juego final
En la práctica, esto significa que un estudio no tendrá que informar de que ha utilizado un asistente de código para depurar errores o un modelo de lenguaje para generar ideas de guion preliminares. En cambio, sí deberá marcar la casilla correspondiente si el arte final, las voces, los textos de la interfaz, las descripciones de la tienda o incluso el material de marketing han sido generados con IA, total o parcialmente.
En concreto, en el apartado "uso de IA para generar contenido para el juego" entran todos los activos creados con herramientas generativas que acaban integrados en el producto, como ilustraciones, personajes, escenarios, música, efectos de sonido, doblaje, diálogos escritos, textos promocionales de la página de Steam o cualquier otro elemento visible.
En segundo lugar, el "contenido de IA generado durante el juego" abarca los sistemas capaces de producir, en tiempo real, imágenes, audio, texto u otros contenidos mientras el jugador interactúa. Este tipo de uso plantea preocupaciones adicionales; no solo sobre propiedad intelectual, sino también sobre moderación de contenidos y posibles abusos si el sistema genera material ofensivo o ilegal.

Valve exige que estos usos se detallen en una breve descripción, de modo que quede claro qué partes concretas del juego o de su presentación han sido producidas mediante IA. El objetivo, según la compañía, es que el jugador disponga de información suficiente para tomar una decisión de compra informada.
Herramientas basadas en IA como los asistentes de código, por el contrario, pasan expresamente a quedar fuera del alcance del formulario. De esta manera, si un desarrollador pide a un chatbot que le sugiera ideas para un texto, no está obligado a comunicarlo; si en cambio incorpora directamente un texto generado por IA al juego o a su ficha de tienda, sí debe declararlo.
Un mercado cada vez más impregnado por la IA
El reajuste en las normas de Steam llega en un momento en el que el uso de la IA generativa en el desarrollo de videojuegos se ha disparado, a menudo por delante de la regulación y del consenso social. Según datos de Totally Human Media recogidos por GamesIndustry, en los primeros seis meses de 2025 se lanzaron en Steam alrededor de 8.000 títulos que reconocían el uso de IA generativa, frente a unos 1.000 en todo 2024. El porcentaje de juegos de la biblioteca de Steam que admiten algún uso de estas tecnologías pasó del 1,1 % al 7 % en un año.
El informe anual de la Game Developers Conference (GDC) señalaba que un 52 % de los desarrolladores trabajaban en compañías que ya utilizaban herramientas de IA generativa. Aun así, el interés declarado caía, puesto que solo un 9 % afirmaba que su empresa estaba interesada en explorar estas herramientas, frente al 15 % del año anterior, y un 27% decía no tener ningún interés en adoptarlas, nueve puntos más que en 2024.
Frente a esta realidad, la postura de las grandes plataformas no es unánime. Mientras Valve opta por mantener una etiqueta visible que avise del uso de IA en los juegos, el consejero delegado de Epic Games, Tim Sweeney, defendió a finales de 2025 que las tiendas digitales no deberían marcar de forma específica los proyectos creados con estas tecnologías, principalmente porque entiende que la IA estará presente en "prácticamente toda la producción futura".
Sea como fuere, de momento buena parte de la comunidad de jugadores sigue percibiendo como "poco ético" sustituir el trabajo de desarrolladores, artistas y creativos por sistemas generativos que, a menudo, se entrenan con la obra de terceros sin un consentimiento claro. La obligación de declarar el uso de IA no resuelve esas tensiones de fondo, pero abre la puerta a que el rechazo o la aceptación se manifiesten directamente en el comportamiento de los consumidores.







