Alejandro Suárez, la UME y la élite gastronómica: Plasencia reconoce su excelencia en los San Fulgencio 2026

Plasencia celebra los Premios San Fulgencio 2026 en una gala emotiva que unió a la UME, la alta cocina, el diseño, la Universidad, la solidaridad y el mecenazgo de Alejandro Suárez. Crónica de una noche de orgullo local.

Plasencia demostró anoche que su mayor patrimonio no son solo sus murallas o sus catedrales, sino las personas que pelean por su futuro. Los Premios San Fulgencio 2026, máximo galardón que otorga la ciudad, se entregaron en una gala solemne que sirvió para reivindicar el talento local, el compromiso social y la excelencia profesional. Desde la alta gastronomía hasta la lucha contra el fuego, pasando por la recuperación arquitectónica y la solidaridad, la ciudad del Jerte reconoció a quienes, desde diferentes trincheras, construyen una Plasencia mejor y más orgullosa de sí misma.

La excelencia no tiene un único rostro, y anoche quedó claro que el éxito de una ciudad reside en la suma de sus talentos individuales.

La ceremonia, celebrada en el emblemático Centro Cultural Las Claras, se convirtió en un escaparate de la diversidad del tejido social placentino. No fue una noche de protagonismos individuales, sino un homenaje coral donde el aplauso sonó con la misma fuerza para un empresario que para un bombero. La atmósfera, cargada de esa emotividad sobria que dan los inviernos en el norte de Extremadura, dejó un mensaje claro: Plasencia sabe honrar a los suyos, ya sean hijos nativos o adoptivos que han decidido echar raíces y regarlas con esfuerzo.

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El valor de los Premios San Fulgencio

Estos galardones han trascendido su carácter institucional para convertirse en el verdadero pulso de la ciudad. Ganar un San Fulgencio no es solo recibir una estatuilla; es entrar en la historia viva del municipio y recibir el mandato de seguir siendo un referente. Año tras año, el palmarés demuestra que el talento placentino no conoce fronteras, pero siempre encuentra el camino de vuelta a casa. Anoche, el escenario fue testigo de que el compromiso cívico sigue muy vivo, alejando cualquier fantasma de resignación en la "Perla del Valle".

La gala funcionó como un espejo donde la sociedad se mira y se gusta. Lejos de los focos mediáticos efímeros, aquí se premió la trayectoria, la constancia y el impacto real en la vida de los vecinos. Autoridades y ciudadanos compartieron patio de butacas para celebrar que, en tiempos de incertidumbre global, lo local sigue siendo el refugio más seguro y la base sobre la que se asienta cualquier proyecto de futuro sólido.

Centro Cultural Las Claras estaba a rebosar de público para la entrega de premios

Guardianes del patrimonio y la tradición

Uno de los momentos de la noche fue el reconocimiento a la labor de recuperación histórica, personificada este año en la figura de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Su trabajo en la rehabilitación de la Casa de las Dos Torres (Palacio de Monroy) y su impulso a la Semana Santa fueron destacados como ejemplos de cómo la iniciativa privada puede salvar la memoria pública. Sin embargo, su premio se entendió como parte de un todo: sin mecenazgo no hay legado, y Plasencia necesita manos que cuiden sus piedras milenarias con la misma pasión con la que se cuidan las tradiciones inmateriales.

La intervención en el palacio civil más antiguo de la ciudad y el apoyo a las cofradías no son hechos aislados, sino piezas de un engranaje que mantiene viva la identidad local. El jurado valoró que, más allá de la inversión económica, existe una sensibilidad cultural necesaria para entender que el patrimonio es el activo más valioso que dejaremos a las siguientes generaciones.

Alejandro Suárez recoge el Premio San Fulgencio 2026 de manos de Fernando Pizarro, Alcalde de Plasencia

Talento que cruza fronteras: Diseño y Gastronomía

La creatividad tuvo un peso específico en la velada con dos nombres propios que llevan la marca Plasencia por el mundo. Rubén Mateos Brea, galardonado tras obtener el Premio Nacional de Diseño, representa a esa vanguardia artística que innova sin perder el norte. Por otro lado, los fogones también tuvieron su reconocimiento en José Manuel López Iglesias, el chef que desde 'Peix & Brases' ha demostrado que la cocina es cultura. Ambos perfiles evidencian que la ciudad exporta excelencia en campos tan dispares como la estética visual y la gastronomía de élite.

Sus premios lanzan un mensaje inspirador a los jóvenes: se puede llegar a lo más alto saliendo de Plasencia, pero el mayor triunfo es ser profeta en tu tierra. La ovación que recibieron confirmó que la ciudad sigue con atención y orgullo los pasos de sus embajadores, entendiendo que cada éxito individual es un triunfo colectivo que pone al municipio en el mapa de la calidad y la innovación nacional.

La vocación de servicio: Academia y Solidaridad

El ámbito académico y social completó el cuadro de honor con distinciones cargadas de humanidad. Abraham Duarte Muñoz, rector de la Universidad Rey Juan Carlos, fue profeta en su tierra al ser reconocido por una trayectoria impecable en la gestión educativa superior. Pero la emoción se desbordó con el premio al sacerdote Juan Luis García, cuyo trabajo silencioso con inmigrantes y colectivos vulnerables recordó a todos que la solidaridad es el pilar invisible que sostiene la convivencia en los momentos difíciles.

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Galardonados Premios San Fulgencio 2026 a la espera de ser premiados

Fue un recordatorio necesario de que el progreso no son solo edificios o estrellas Michelin, sino también tender la mano a quien se queda atrás. La figura del padre Juan Luis, aplaudida con respeto reverencial, simboliza esa Plasencia acogedora y humana que no deja a nadie en la cuneta, poniendo rostro a los valores cristianos y humanistas que impregnan la sociedad local más allá de las ideologías.

Héroes sin capa: El homenaje a la protección civil

Finalmente, la gala cerró filas en torno a sus protectores. El reconocimiento conjunto a la UME, el Infoex y los Bomberos fue el broche de oro a una noche de gratitud. Sus méritos no necesitan explicación: luchar contra el fuego el verano pasado bajo el sol inclemente de los veranos extremeños para salvar nuestros montes y vidas. Este premio colectivo fue el abrazo de toda una ciudad a quienes arriesgan su integridad física por el bien común, demostrando que el servicio público es la máxima expresión de patriotismo local.

Ver a los uniformados subir al escenario junto a artistas, empresarios y curas, cerró el círculo perfecto de lo que es Plasencia. Una comunidad diversa, compleja y vibrante, capaz de unirse para celebrar lo mejor de sí misma. Los Premios San Fulgencio 2026 no solo miraron al pasado, sino que inyectaron una dosis de optimismo vital para afrontar el año que acaba de comenzar.

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