Los cargadores falsificados representan uno de los peligros más silenciosos para smartphones en España, donde el 40% de accesorios vendidos online son réplicas no certificadas. Tu móvil sufre descargas repentinas, calentamiento excesivo o simplemente se niega a cargar al 100%, y la primera sospecha recae sobre la batería. Sin embargo, el culpable suele ser ese adaptador que compraste a mitad de precio en una tienda no autorizada.
La industria de falsificaciones perfecciona cada año sus copias, haciendo casi imposible distinguirlas del original sin un método de verificación específico. Por ello, conocer las tres comprobaciones inmediatas marca la diferencia entre proteger tu inversión o destrozar el sistema de carga interno del dispositivo. Este truco de 30 segundos revela la autenticidad antes de conectarlo.
Inspecciona la tipografía y logotipos del cargador
El primer indicio visible aparece en los textos impresos sobre el adaptador, donde las falsificaciones delatan su origen con errores de impresión y fuentes incorrectas. Los fabricantes originales utilizan tipografías específicas registradas, con espaciado milimétrico entre letras y números que las réplicas no replican con exactitud. Observa especialmente la zona donde indica el voltaje de salida (OUTPUT) y los watios de potencia.
Las marcas como Apple, Samsung o Xiaomi graban sus logotipos con relieve o impresión láser perfectamente alineada, mientras los cargadores falsos presentan logos borrosos, descentrados o con colores deslavados. El nombre de la tecnología de carga rápida (Quick Charge, SuperVOOC, Power Delivery) debe aparecer claramente visible y sin errores ortográficos. Un adaptador genérico que omite estas especificaciones técnicas es señal inmediata de falsificación.
El peso también delata al impostor: un cargador original incorpora componentes de calidad y circuitos de protección que añaden gramos perceptibles al sostenerlo. Las copias utilizan plásticos baratos y electrónica inferior, resultando notablemente más ligeras. Este detalle, combinado con acabados rugosos o bordes irregulares en las uniones del plástico, confirma que no estás ante el producto legítimo.
Verifica los certificados de seguridad impresos
Los sellos de homologación son obligatorios para comercializar accesorios eléctricos en Europa, y su ausencia o falsificación constituye la prueba definitiva. Todo cargador legal debe mostrar las marcas CE (Conformidad Europea), el símbolo del cubo de basura tachado (reciclaje RAEE) y certificaciones específicas según el mercado de destino. Estos iconos aparecen con bordes nítidos y proporciones exactas en los originales.
✓ Marca CE con espaciado correcto entre letras (las falsas tienen las letras demasiado juntas)
✓ Número de serie único y legible que coincide con la caja del producto
✓ Símbolos de voltaje y amperaje con valores específicos, no rangos genéricos
✓ Código de barras funcional que puede escanearse con aplicaciones verificadoras
✓ Información del fabricante real con dirección física completa
Los cargadores piratas omiten sistemáticamente estos detalles o imprimen versiones burdas que no resisten el escrutinio. Algunos incluyen marcas inventadas que suenan oficiales pero no corresponden a ningún organismo certificador reconocido. Compara siempre estos símbolos con imágenes oficiales del fabricante en su web corporativa antes de usar el adaptador.
Mide la velocidad de carga real con tu móvil
La prueba definitiva requiere conectar el cargador a tu smartphone durante exactamente cinco minutos con la pantalla apagada. Un adaptador genuino de 30W debe cargar aproximadamente 500 mAh en ese periodo, equivalente a un incremento visible del 5% en la batería. Las aplicaciones como AccuBattery muestran en tiempo real los miliamperios por minuto que entran al dispositivo, desenmascarando inmediatamente los falsificados.
Los cargadores falsos raramente superan los 50-80 mAh por minuto, incluso cuando prometen potencias de 65W o superiores en su etiqueta. Esta carga insuficiente no solo prolonga eternamente el tiempo de recarga, sino que somete a la batería a ciclos prolongados que deterioran su capacidad máxima. Además, la corriente irregular puede dañar el chip de gestión energética, convirtiendo un problema temporal en avería permanente.
Si tras cinco minutos el porcentaje apenas alcanza el 1-2%, desconecta inmediatamente ese adaptador sospechoso. Los componentes internos de baja calidad generan picos de voltaje impredecibles que, aunque tu móvil sobreviva inicialmente, acortan drásticamente la vida útil del sistema eléctrico. La inversión en un cargador certificado original cuesta menos que sustituir una batería arruinada o reparar la placa base quemada por sobretensión.
Examina el cable y las conexiones USB
El cable revela secretos que el adaptador oculta, especialmente en la zona del conector USB que se inserta en el móvil. Los terminales originales presentan contactos dorados o plateados perfectamente alineados, con el número exacto de pines según el estándar (USB-C tiene 24 contactos, Lightning tiene 8). Las falsificaciones reducen pines o utilizan metales oxidables que pierden conductividad rápidamente.
Flexiona suavemente el cable cerca de ambos extremos: los cables genuinos mantienen rigidez gracias al refuerzo interno que protege los hilos de cobre. Las copias se doblan excesivamente, mostrando puntos débiles donde el recubrimiento plástico se separa o blanquea tras pocas semanas de uso. Este desgaste prematuro no solo afecta la estética, sino que expone los conductores al ambiente, creando riesgos de cortocircuito.
El grosor del cable también importa: un cable original para carga rápida supera los 3-4 milímetros de diámetro porque incorpora calibres de cobre adecuados para transmitir altos amperajes sin calentarse peligrosamente. Los falsos utilizan hilos ultrafinos que transforman el cable en resistencia eléctrica, disipando energía como calor en lugar de transferirla eficientemente a tu dispositivo. Rechaza cualquier cable que se caliente más de lo tibio durante la carga.









