Galería de los horrores en Albacete: un Madrid sin alma ni fútbol

​El Real Madrid vive sus horas más bajas tras consumar un ridículo histórico en el Carlos Belmonte. Sin alma, sin fútbol y con el debut amargo de Arbeloa en el banquillo, el equipo blanco se despide de la Copa y firma una crisis institucional que obliga a Valdebebas a tomar decisiones drásticas antes de que la temporada termine en tragedia.

El Real Madrid post Xabi Alonso toca fondo y entra en crisis. Lo que se vivió en Albacete no fue solo una eliminación copera; fue una bofetada seca a la historia de un club que ha visto cómo se le escapaban dos títulos en apenas tres días.

La derrota en el Clásico ante el Barça dolió en el orgullo, pero lo perpetrado en el Carlos Belmonte va directo a la galería de los horrores de un vestuario que parece haber olvidado lo que significa vestir la camiseta blanca.

Naufragio total en el Belmonte: el Real Madrid entra en barrena

A mediados de enero, el panorama es desolador: el equipo blanco solo aspira ya a dos títulos y las sensaciones son de un fin de ciclo prematuro y cruel.

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​La caída ha sido tan vertical que ha dejado a la institución en estado de shock. Se puede entender un mal día, se puede comprender que el balón no quiera entrar, pero lo que no admite justificación es la desconexión emocional de un grupo que camina por el campo sin brújula.

El madridismo, nada acostumbrado en los últimos años a vivir situaciones de este calibre, observa con estupor cómo el equipo se desangra semana tras semana.

​El cambio de guardia con Arbeloa sin efecto inmediato

​La solución en Chamartín, cuando las cosas se tuercen de forma tan dramática, suele apuntar siempre al banquillo. Pero el problema es que el Real Madrid ya ha acudido a esa medicina de urgencia. La destitución de Xabi Alonso, un movimiento que buscaba frenar la caída libre, dio paso a un Álvaro Arbeloa que se ha encontrado con un incendio de dimensiones incalculables.

​Arbeloa debutó en Albacete con el panorama más complicado posible para cualquier técnico: un solo entrenamiento antes de un partido a vida o muerte. Sin margen de maniobra y sin tiempo para aplicar sus conceptos, poco pudo hacer el 'Espartano' desde la banda.

Lo que queda claro tras el pitido final es que su llegada, al menos de momento, no ha servido como el revulsivo psicológico que la planta noble de Valdebebas esperaba. El equipo sigue anestesiado, como si el cambio de líder no hubiera sido suficiente para despertar a una plantilla que parece haber perdido el hambre.

​Sin alma, sin físico y sin orgullo

​Caer eliminado ante un equipo de Segunda División con un gol en el tiempo añadido es el diagnóstico definitivo de una enfermedad profunda. Ni siquiera el milagroso empate de Gonzalo en los compases finales sirvió para despertar el orgullo dormido. Fue un espejismo que solo sirvió para alargar la agonía. Este Real Madrid está herido de muerte: está sin físico, sin juego y, lo que es peor para el madridismo, sin orgullo.

Galería de los horrores en Albacete: un Madrid sin alma ni fútbol Fuente: Agencias
Arda Güler durante el encuentro ante el Albacete Fuente: Agencias

​El dominio sobre el césped del Belmonte fue inofensivo, una posesión de balón estéril que apenas generó ocasiones claras. El equipo jugó con una falta de ambición alarmante, moviéndose por una inercia que esta vez no fue suficiente para invocar la heroica. Falta energía en las piernas, pero también calidad en las botas. La actual plantilla parece desangrarse por momentos y los chavales de la cantera, que bastante hicieron con dar la cara en Albacete, no pueden ni deben asumir el "marrón" de enderezar un rumbo que apunta a una temporada de castigo constante.

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​El mercado de invierno está abierto y, aunque desde las oficinas del club se insista en que no habrá movimientos, la realidad dicta sentencia. El Real Madrid (Florentino ) necesita mirarse al espejo y decidir si quiere salvar lo que queda de curso con refuerzos inmediatos o si prefiere dejarse ir definitivamente hacia un abismo que hoy parece no tener fin.

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