Los 24 días en coma de Jordi Sánchez ('El Recio'): así fue la pesadilla al despertar

El actor de 'La que se avecina' pasó 24 días intubado en coma inducido por una infección grave de COVID-19 que casi le cuesta la vida. Al despertar, sufrió alucinaciones terroríficas que le hicieron creer que sus hijos habían fallecido, una secuela del síndrome post-UCI que afecta a pacientes críticos. La atrofia muscular total le obligó a reaprender movimientos básicos como sentarse, ponerse de pie y dar sus primeros pasos.

Jordi Sánchez, el actor catalán conocido por su papel de Antonio Recio en 'La que se avecina', vivió en 2020 una de las experiencias más traumáticas de su vida cuando contrajo COVID-19. El intérprete barcelonés pasó 24 días intubado en coma inducido en la UCI de la Fundación Jiménez Díaz, luchando por su vida mientras el virus devastaba sus pulmones. Al despertar, se enfrentó a una realidad que parecía sacada de una pesadilla: alucinaciones intensas, pérdida total de masa muscular y un largo camino de rehabilitación que le obligaría a reaprender hasta las tareas más básicas.

El ingreso hospitalario del actor fue rápido y dramático. Jordi Sánchez, que entonces tenía 56 años, desarrolló una neumonía bilateral severa que requirió intubación inmediata y sedación profunda para permitir que los respiradores hicieran el trabajo que sus pulmones ya no podían realizar. Durante esas casi cuatro semanas en coma, su cuerpo libró una batalla silenciosa mientras su familia esperaba noticias desde fuera, sin poder visitarle debido a las restricciones sanitarias de la pandemia.

El despertar de una pesadilla

Cuando finalmente despertó tras 24 días sedado, Jordi Sánchez no volvió a la realidad tal como la había dejado. El actor sufrió lo que los médicos llaman síndrome post-UCI, una condición que afecta a pacientes que han permanecido largos periodos en cuidados intensivos y que puede provocar alucinaciones, delirios y confusión severa. En su caso, las alucinaciones fueron especialmente traumáticas: estaba convencido de que sus hijos habían muerto.

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Estas visiones aterradoras son una secuela común en pacientes críticos que han estado sedados durante periodos prolongados. La combinación de medicamentos, la falta de sueño REM adecuado y el estrés extremo del cuerpo generan confusión mental y percepciones distorsionadas de la realidad. Para Sánchez, despertar creyendo que había perdido a sus hijos fue tan devastador como la propia enfermedad física.

El proceso de recuperación mental fue gradual. Los médicos y su familia tuvieron que ayudarle pacientemente a distinguir entre las alucinaciones y la realidad, reorientándole sobre dónde estaba, qué había ocurrido y, sobre todo, tranquilizándole con la certeza de que sus seres queridos estaban bien.

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La atrofia muscular total

Además del trauma psicológico, el cuerpo de Sánchez había sufrido un deterioro físico devastador. Tras 24 días inmóvil en una cama de UCI, la atrofia muscular era prácticamente total. Los músculos se habían consumido al no recibir ningún tipo de estimulación, dejándole en un estado de debilidad extrema que le impedía realizar incluso los movimientos más básicos.

✓ No podía sentarse en la cama sin ayuda
✓ Era incapaz de mantenerse de pie por sí mismo
✓ Había perdido la capacidad de caminar
✓ Necesitaba asistencia para tareas cotidianas como comer o asearse
✓ Experimentaba fatiga extrema ante el mínimo esfuerzo

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Reaprender a caminar desde cero

La rehabilitación física fue larga e intensa. Sánchez tuvo que someterse a sesiones diarias de fisioterapia para recuperar la fuerza y la movilidad. El proceso comenzó con ejercicios básicos de movilización en la cama, progresando gradualmente hasta lograr sentarse, después mantenerse de pie con apoyo y, finalmente, dar sus primeros pasos tambaleantes.

Los fisioterapeutas trabajaron con él para reconstruir la musculatura perdida, empezando por los grupos musculares más grandes y avanzando hacia movimientos más complejos y coordinados. Cada pequeño logro, como dar unos pasos con un andador o subir un escalón, representaba semanas de esfuerzo constante y determinación.

El actor pasó un total de 45 días hospitalizado, combinando cuidados intensivos y rehabilitación. Sin embargo, el trabajo no terminó al recibir el alta: tuvo que continuar con fisioterapia ambulatoria durante meses para recuperar completamente su fuerza y coordinación.

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El mensaje a los jóvenes

Tras superar esta dura experiencia, Sánchez decidió hacer pública su historia para concienciar sobre la gravedad del COVID-19. En varias apariciones televisivas, el intérprete lanzó un mensaje especialmente dirigido a los más jóvenes, advirtiéndoles de que el virus no discrimina por edad y que las consecuencias pueden ser devastadoras.

El actor explicó que antes de enfermar se consideraba una persona sana y activa, sin patologías previas que pudieran hacerle especialmente vulnerable. Su caso demostró que cualquiera puede sufrir complicaciones graves, independientemente de su estado de salud previo. Sánchez insistió en la importancia de las medidas de prevención y de tomar en serio la amenaza del virus.

Hoy, completamente recuperado, Jordi Sánchez ha vuelto a su trabajo en 'La que se avecina', donde continúa dando vida al entrañable y desastroso Antonio Recio. Su experiencia le ha marcado profundamente, convirtiéndole en un testimonio viviente de la capacidad de superación humana y de la importancia de valorar cada pequeño logro en el camino hacia la recuperación.

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