La editora de referencia de los que eran tus juegos favoritos está en decadencia: la crisis de Ubisoft se agrava con cancelaciones y más despidos

En el correo enviado a la plantilla de Massive y Ubisoft Estocolmo, la compañía subraya que los despidos no están relacionados con el rendimiento individual de los trabajadores.

Parece mentira, pero Ubisoft ha pasado de ser una de las editoras de referencia de la industria del videojuego durante dos décadas a atravesar una de las crisis más profundas de la actualidad. Ya no solo de imagen y de calidad respecto a sus últimas producciones, sino también en el delicado contexto de las oleadas de despidos que sacuden el sector en la actualidad.

El último episodio ha llegado desde Suecia: entre Massive Entertainment (creadores de The Division y del motor Snowdrop) y Ubisoft Estocolmo se verán afectadas unas 55 personas en un nuevo "ajuste de plantilla" que ilustra hasta qué punto el modelo de las grandes editoras está tambaleándose.

Según ha avanzado GamesIndustry, Ubisoft ha comunicado internamente que estos recortes en Suecia forman parte de un plan de reducción de costes que lleva al menos tres años en marcha y que ya ha supuesto la cancelación de múltiples proyectos y cientos de despidos en diferentes estudios del grupo. En el correo enviado a la plantilla de Massive y Ubisoft Estocolmo, la compañía subraya que los despidos no están relacionados con el rendimiento individual de los trabajadores, sino con el plan de la "hoja de ruta para el futuro" y la necesidad de alinear la estructura del estudio con sus planes a largo plazo.

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Aseguran que se trata de una "reorganización estructural y orientada al futuro" que no obedece a "recientes entregas ni a la calidad del trabajo producido". Una justificación se ha convertido casi en un estándar en la industria durante el último año. Da igual que los equipos hagan un buen trabajo, los juegos se lancen e incluso algunos sean éxitos; la presión por mantener márgenes crecientes y satisfacer a los inversores empuja a los gigantes del videojuego a seguir recortando.

Massive Entertainment, entre la ambición de The Division 3 y la tijera

En este contexto, el caso de Massive Entertainment es especialmente significativo. El estudio sueco se había convertido en uno de los pilares tecnológicos y creativos de Ubisoft: es el hogar de la franquicia The Division, mantiene vivo The Division 2 con actualizaciones y lidera el desarrollo de The Division 3. Además, es responsable del motor Snowdrop, utilizado en producciones de alto perfil como Star Wars Outlaws y Avatar: Frontiers of Pandora.

Universo de la franquicia The Division de Ubisoft
Universo de la franquicia The Division | Fuente: Ubisoft

Pese a todo ese peso estratégico, la reorganización podría suponer la pérdida de 55 puestos de trabajo entre las oficinas de Malmö y Estocolmo. El recorte llega además tras un programa de bajas voluntarias lanzado en 2025 que, de acuerdo con IGN, no logró reducir la plantilla tanto como Ubisoft había previsto en sus planes de ajuste. Concluido ese programa y fijado un 'roadmap' de largo plazo, la compañía asegura que ahora tiene una mejor visión sobre la estructura y la capacidad necesaria para sostener la actividad de los dos estudios "de forma sostenible en el tiempo".

En este contexto, mientras ejecutivos como Julian Gerighty, productor ejecutivo de la saga, prometen que The Division 3 tendrá un impacto tan grande como el del primer The Division, parte del equipo que sostiene esa misma franquicia encara ahora la posibilidad de perder su empleo. Ubisoft insiste en que el desarrollo de la saga sigue siendo prioritario, con The Division 3 en marcha, soporte continuo para la segunda entrega y un nuevo modo de 'extraction shooter', Survivors, también en desarrollo. Menos manos para sostener el mismo volumen –o incluso más– de trabajo.

Massive Entertainment no solo es responsable de la franquicia The Division, sino también del motor Snowdrop que utilizan otras grandes producciones de la editora

Pero el caso sueco no es aislado. Ya van dos anuncios de despidos de Ubisoft en lo que va de año, tras el cierre de Ubisoft Halifax en Canadá, con 71 puestos de trabajo destruidos, hace apenas una semana. Ese estudio, especializado en juegos móviles y responsable de Assassin's Creed Rebellion, se había convertido en noticia poco antes por el hecho de que era la primera plantilla sindicalizada de Ubisoft en Norteamérica, tras lograr la unión de 61 de sus 71 trabajadores.

La compañía aseguró que el cierre de Halifax formaba parte de un esfuerzo de dos años para racionalizar operaciones, mejorar la eficiencia y reducir costes en toda su estructura, y que no guardaba relación con la reciente sindicalización del estudio. Pero la coincidencia temporal con el proceso de organización laboral alimenta el debate sobre hasta qué punto las nuevas dinámicas de poder dentro de los estudios chocan con las estrategias de las grandes editoras.

El logo de Ubisoft
El logo de la editora | Fuente: Ubisoft

En Europa, Ubisoft también ha comunicado la posible pérdida de 60 puestos en RedLynx, el estudio finlandés conocido por la saga Trials, como parte de otra propuesta de reestructuración. Y no hay que olvidar los recortes que ya afectaron a Ubisoft Toronto, inmerso en el desarrollo del nuevo Splinter Cell sobre Snowdrop, un proyecto que el grupo sigue presentando como uno de sus grandes lanzamientos de futuro.

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El patrón se repite con estudios clave, con franquicias consolidadas y con tecnologías estratégicas sometidos a recortes estructurales mientras los grandes proyectos continúan. A ojos de los empleados, ninguna marca, motor ni éxito comercial garantiza seguridad laboral a medio plazo.

El papel de Tencent, el gigante chino

En paralelo a los despidos, Ubisoft avanza en una profunda reconfiguración de su modelo organizativo. La compañía está pasando de una estructura fuertemente centralizada a otra basada en 'Creative Houses', casas creativas que agrupan marcas y operaciones bajo nuevas unidades de negocio.

Una pieza esencial de este cambio es Vantage Studios, la nueva subsidiaria creada a finales de año con el respaldo de Tencent, la gigantesca multinacional china. Esta entidad, que empezó a operar recientemente, es ahora la responsable de franquicias clave como Assassin’s Creed, Rainbow Six y Far Cry. Tencent posee el 25 % de Vantage y actúa como asesor, mientras que las decisiones creativas y de negocio recae en sus co–directores generales, Christophe Derennes y Charlie Guillemot.

Ubisoft sostiene que este movimiento responde a la voluntad de dar "más propiedad creativa" a los equipos sobre las marcas que manejan, reduciendo la centralización previa. Pero la secuencia de operaciones –reestructuración, entrada reforzada de un socio financiero fuerte, creación de nuevas unidades, más recortes– también se interpreta como un intento de hacer la compañía más eficiente y atractiva para el mercado en un momento en el que el desarrollo AAA es cada vez más caro y arriesgado.

Algunos protagonistas de la saga Assassin's Creed en la Ubisoft Store
Algunos protagonistas de la saga Assassin's Creed | Fuente: Ubisoft Store

La editorial francesa incluso ha aprovechado para adquirir recientemente un nuevo estudio y un MOBA en desarrollo a Amazon Game Studios, reagrupando a antiguos veteranos de la propia Ubisoft. La compañía sigue, por tanto, expandiéndose y recolocando piezas, al mismo tiempo que reduce su plantilla global.

Una crisis que trasciende a Ubisoft

Aunque Ubisoft concentra ahora titulares, su situación se enmarca en una crisis más amplia de la industria del videojuego, y en particular de las grandes editoras. 2024, 2025 y este inicio de 2026 han dejado un reguero de despidos que se cuentan por decenas de miles en todo el mundo: desde gigantes como Embracer, Microsoft o Sony hasta medianas editoras y estudios independientes, hemos visto recortes agresivos alegando una combinación de sobreexpansión durante los años de la pandemia, caída de ingresos respecto a ese pico excepcional, aumento de costes de desarrollo y presión de los accionistas.

El caso Ubisoft ilustra varias de las tensiones de este modelo. Asimismo, no hay que quitar el ojo de la ambición de megaproyectos con ciclos de producción que superan fácilmente los cinco años, presupuestos que rivalizan con superproducciones de cine y una dependencia enorme de un puñado de franquicias globales.

Tras años de trabajo en franquicias famosas o tecnologías punteras, programadores, artistas, diseñadores, QA y más perfiles pasan a engrosar un mercado laboral saturado, con múltiples estudios compitiendo por menos puestos estables.

Los próximos años dirán si la estrategia de reestructuración permanente consigue realmente hacer a Ubisoft más resiliente o si, por el contrario, agrava algunos de los problemas que ya se vislumbran: rotación constante de personal, pérdida de experiencia acumulada, desgaste de la confianza interna y un ecosistema donde cada vez resulta más difícil construir carreras duraderas.

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