“No es cosa tuya”: El último grito de Felipe VI a Juan Carlos I separa a los Borbones 

Todo el mundo sabe que la relación entre Juan Carlos I y Felipe VI no es, ni mucho menos, la mejor. Pero los últimos movimientos indican que está lejos de mejorar. 

Según los expertos en Casa Real, la relación entre Felipe VI y Juan Carlos I se ha deteriorado todavía más por una negativa concreta, un portazo administrativo que ha hecho saltar por los aires cualquier esperanza de reconciliación o, al menos, de cordialidad. 

El emérito, desde el exilio, sigue reclamando atenciones y derechos que cree merecer. Y su hijo, desde Zarzuela, sigue dando la misma respuesta: “no”. Esta vez, el motivo sería el acceso a unos archivos familiares. Un "no es cosa tuya" institucional que ha vuelto a poner de manifiesto el desencuentro entre ambos.

Para entender por qué esta negativa es tan significativa, hay que mirar atrás. Juan Carlos I y Felipe VI no se ven, y parece que no tienen ganas de hacerlo. Especialmente por parte del rey. Según EN Blau, el emérito fue despedido de la esfera de palacio hace tiempo, le dieron, lo que muchos han descrito como una patada hacia Abu Dabi con un mensaje tácito de que no volviera. 

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Desde entonces, el rey Felipe VI, con la reina Letizia —que según estas versiones no soporta a su suegro— han estado ejerciendo una influencia notable, manteniendo una línea de distanciamiento total con el exmonarca.

Las memorias y los archivos de Juan Carlos I habrían incrementado el conflicto con Felipe VI

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Las memorias y los archivos de Juan Carlos I habrían incrementado el conflicto con Felipe VI | Fuente: Europa Press

El conflicto más reciente tiene un origen muy concreto: el libro de memorias que Juan Carlos I publicó hace un par de semanas. ‘Reconciliación’, está escrito con la ayuda de Laurence Debray y, según los analistas, ha pasado sin pena ni gloria por España. Pero el proceso para escribirlo es lo que ha destapado el nuevo problema. Cuando al emérito se le ocurrió la idea de escribir el libro, pensó que los archivos de su padre, Don Juan de Borbón, podrían serle de gran utilidad. 

Así que hizo lo que parecía lógico: se dirigió a Zarzuela. Pidió permiso para ver esos archivos, para echarles un vistazo y consultarlos. La respuesta, según EN Blau, fue un no rotundo. No hubo margen para la negociación. El acceso le fue denegado por completo. 

El propio Juan Carlos lo deja caer con cierta amargura en el libro: “Habré incurrido en algunas omisiones. Lamento no haber podido consultar los archivos de mi padre, que me habrían ayudado en este libro. Cuando murió, en 1993, no me tomé el tiempo de profundizar en ellos y no sé lo que contienen. Tal vez habría encontrado nuevas claves para comprender mi destino. Sé que en la actualidad se están catalogando. Espero tener algún día la oportunidad de descubrirlos”.

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El hombre que dijo “no” en nombre del rey | Fuente: Casa de S.M el Rey

La pregunta inmediata es: ¿quién ejecutó esta negativa? La información apunta directamente a Jaime Alfonsín, quien fue jefe de la Casa del Rey de Felipe VI entre 2014 y 2024. Según se explica, Alfonsín no hacía nada sin el consentimiento del actual monarca, por lo que este portazo tuvo, necesariamente, la luz verde de Felipe VI. Fue él quien, en la práctica, le cerró el paso. 

El entorno de Juan Carlos I ha explicado que la justificación que se le dio fue que el material que reclamaba es una herencia "de los españoles", no suya. Este argumento, según las mismas fuentes consultadas por el mencionado diario, "molestó mucho" al padre de Felipe. 

La postura de Zarzuela no se quedó en una simple negativa. La Casa del Rey aseguró que encargaría un “informe jurídico” para concretar la propiedad de esos archivos. Reconocen que el asunto no es baladí. Aquí surge un matiz importante que complica las cosas: Don Juan, padre de Juan Carlos I, nunca fue rey. Franco se saltó la línea sucesoria y escogió a dedo a Juan Carlos como su sucesor. Por lo tanto, se puede argumentar que las pertenencias de Don Juan son de sus herederos directos (es decir, de Juan Carlos I y sus descendientes) y no de la sociedad española a través de Patrimonio Nacional. 

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