Jorge Javier Vázquez bromeó sobre la necesidad de durar más que unas pocas semanas, un guiño directo al fugaz paso de Gran Hermano 20. La noche tuvo sus puntos altos, con un fichaje estrella que funcionó, pero también dejó un regusto a déjà vu con algunas elecciones de casting. El balance del estreno es, por tanto, agridulce.
La casa, por cierto, no era la habitual. Los concursantes se encontraron con un espacio dividido entre el lujo y la miseria, una modificación pensada para su primera prueba. Pero más allá del decorado, lo importante eran las caras. Algunas muy esperadas, otras menos. Y un par de tríos que prometen dar que hablar.
El estreno de ‘GH Dúo 4’ trajo de todo un poco

La nueva edición de 'GH Dúo 4' llegó a Telecinco con una mezcla de sensaciones. El reality regresó este jueves con una premisa clara: aprender de errores pasados. El propio Jorge Javier Vázquez bromeó sobre la necesidad de durar más que unas pocas semanas, un guiño directo al fugaz paso de Gran Hermano 20. La noche tuvo sus puntos altos, con un fichaje estrella que funcionó, pero también dejó un regusto a déjà vu con algunas elecciones de casting.
Algunas caras, muy esperadas quizás, otras menos. Y un par de tríos que prometen dar que hablar. El programa parece haber apostado por una fórmula que combine el conflicto garantizado con dosis de comedia, aunque no todas las apuestas convencieron por igual.
El gran acierto: el regreso de la "bestia" televisiva
Sin duda, el momento más potente de la noche fue la revelación del concursante misterioso. La producción lo había anunciado como "el regreso de la bestia", alguien alejado de los medios durante años. Las quinielas acertaron. Dentro de la nevera estaba Carlos Lozano. Un movimiento de casting realmente inteligente, porque Lozano.
Cristina Piaget fue la encargada de abrir la nevera y liberarlo. Su reacción, entre el miedo y la sorpresa, añadió el toque justo de teatro. Lozano apareció con su nueva faceta de pastor retirado en el campo, pero con las mismas ganas de protagonismo. Sus primeras palabras dejaron claras sus intenciones: “Me ha costado venir, pero al final estoy aquí. Y llego para ganar esta vez”. Se refería a su segundo puesto en GH VIP, un puesto que claramente no le satisfizo. Su alianza con Piaget, con quien reconoció un pasado sentimental, es uno de los núcleos a seguir.
Las sombras del casting: cromos repetidos y tríos vistos
Sin embargo, no todo fue acierto. El estreno mostró una debilidad importante: la recurrencia a tramas y caras ya muy vistas. El caso más claro es el de Manuel González. El concursante ya había pasado por 'GH Dúo 2' formando un trío con una expareja. Ahora regresa para hacer... exactamente lo mismo. Forma trío con Anita, con quien también coincidió en ‘Supervivientes 2025’.
Otro momento que dejó sabor a repetido fue la sorpresa de José María Almoguera a Carmen Borrego. Fue otro episodio de "la familia Campos haciendo de la familia Campos", un recurso que la audiencia conoce demasiado bien. Apostar por dinámicas tan predecibles resta frescura al conjunto. Es un riesgo que el programa corre al confiar en fórmulas que, aunque seguras, ya no sorprenden a nadie.
El desliz de Jorge Javier y un reencuentro pacífico
La gala no estuvo exenta de un pequeño accidente. Jorge Javier Vázquez cometió un desliz que le pudo costar caro a la producción. Mientras hablaba con Esperanza Gracia sobre Belén Rodríguez, soltó una frase reveladora: “Yo llevo cinco años ya sin sexo, como Carlos Lozano”. En ese momento, el concursante secreto aún no había sido presentado. El presentador, sin querer, desveló la gran sorpresa de la noche.
Otro momento esperado era el reencuentro entre Jorge Javier y Raquel Salazar. Su bronca en un plató anterior fue legendaria. Muchos esperaban chispas. Sin embargo, la cosa fue mucho más tranquila. Tras ver un vídeo del enfrentamiento, ambos coincidieron en que “tampoco fue para tanto” y mostraron que podían trabajar juntos sin problema. Un anticlímax que quizás desilusionó a los que buscan drama en la propia presentación, pero que habla de una profesionalidad por ambas partes.
La primera prueba: lujo contra miseria absoluta
Los concursantes entraron en una casa transformada. Solo la suite principal tenía comodidades. El resto era "miseria absoluta": camas duras, sin maletas, con la ropa amontonada en un petate. La primera prueba consistía en luchar por ese espacio de lujo.
Esta división física de la casa es una metáfora clara del juego que les espera. Estar arriba o abajo, en la comodidad o en la penuria. Una manera rápida de establecer jerarquías y resentimientos. Ver cómo se organizan los dúos y tríos para este primer objetivo dará pistas sobre las futuras facciones en el concurso.
En definitiva, el estreno de 'GH Dúo 4' fue un espejo de la televisión actual. Jugó con la nostalgia trayendo de vuelta a un peso pesado como Carlos Lozano, lo que sin duda es su mayor baza. Introdujo elementos de comedia, como la divertida presentación de John Guts y Carmen Borrego, donde él le hizo creer que habían tenido una noche loca que ella no recordaba.
Pero también pecó de cierta pereza creativa. Repitió esquemas de casting que ya están gastados y confió demasiado en dinámicas familiares muy explotadas. Jorge Javier, como siempre, fue el eje conductor, aunque su pequeño tropiezo demostró que hasta los más veteranos pueden quemar una sorpresa.
La impresión final es que el programa quiere agradar a todos: a los que buscan el regreso de los "monstruos", a los que disfrutan del humor absurdo y a los fieles a las sagas familiares de la tele. El reto será mantener el interés cuando el efecto novedad del regreso de Lozano pase. Por ahora, la casa de 'GH Dúo 4' está en marcha, con sus luces, sus sombras y la promesa de que, al menos, esta edición intentará no desinflarse en unas semanas. El tiempo, y la audiencia, dirán si la apuesta funciona.El gran acierto de la tela: el regreso de la "bestia" televisiva
Sin duda, el momento más potente de la noche fue la revelación del concursante misterioso. La producción lo había anunciado como "el regreso de la bestia", alguien alejado de los medios durante años. Las quinielas acertaron. Dentro de la nevera estaba Carlos Lozano. Un movimiento de casting realmente inteligente, porque Lozano tiene ese imán para el conflicto y la atención que pocos poseen.
Cristina Piaget fue la encargada de abrir la nevera y liberarlo. Su reacción, entre el miedo y la sorpresa, añadió el toque justo de teatro. Lozano apareció con su nueva faceta de pastor retirado en el campo, pero con las mismas ganas de protagonismo. Sus primeras palabras mostraron intenciones: “Me ha costado venir, pero al final estoy aquí. Y llego para ganar esta vez”. Se refería a su segundo puesto en GH VIP, un puesto que claramente no le satisfizo.







