El mapa de las carreteras españolas está sufriendo una transformación contundente de la mano de la DGT, la Dirección General de Tráfico. Durante décadas, el número '120' ha sido el tótem de nuestras autovías y autopistas, la velocidad de crucero por excelencia. Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión.
Y es que DGT ha comenzado a implementar una reducción masiva del límite máximo en numerosos tramos, bajando la barrera a los 100 km/h. Esta medida, que no supone un cambio normativo general en el Reglamento de Circulación, está ganando terreno bajo el argumento de la seguridad vial y la sostenibilidad.
LA DGT PLENA REDUCIR LA VELOCIDAD A 100 KM/H PARA BAJAR UN 20% LA MORTALIDAD EN AUTOVÍA
El plan de la DGT responde a la directriz de reducir la siniestralidad en los denominados "puntos críticos". Según informes recientes del organismo dirigido por Pere Navarro, un porcentaje elevado de los accidentes graves en vías de alta capacidad se concentra en tramos de carreteras muy específicos. Factores como el mal estado del firme, la falta de visibilidad o trazados diseñados hace décadas que no soportan el volumen de tráfico actual, han llevado a la DGT a tomar esta decisión drástica.

Reducir la velocidad de 120 km/h a 100 km/h no es un capricho administrativo. Tráfico se apoya en recomendaciones de la ONU y de organismos internacionales de salud que aseguran que una reducción del 10% en la velocidad media puede suponer una caída del 20% en los accidentes con víctimas mortales. Para la DGT, el objetivo no es otro que salvar vidas minimizando la energía del impacto en caso de colisión.
VELOCIDAD VARIABLE EN LA AP-7, EL SISTEMA DE LA DGT PARA CAMBIAR EL LÍMITE DE VELOCIDAD EN TIEMPO REAL
Uno de los cambios más disruptivos que la DGT está potenciando es la velocidad variable. Ya no se trata solo de señales fijas. En arterias tan importantes como la AP-7 en Cataluña, la velocidad máxima se ajusta en tiempo real mediante paneles luminosos. Dependiendo de la congestión, la meteorología o incluso los niveles de contaminación, la DGT puede obligar a circular a 100 km/h o incluso menos.
Este sistema tecnológico permite una gestión mucho más flexible de la vía. En lugar de aplicar una norma rígida, la DGT analiza el flujo de vehículos y adapta la carretera a las necesidades del momento. Esto ayuda a evitar el "efecto acordeón" y reduce el riesgo de alcances en zonas de alta densidad de tráfico.

BLINDAJE CONTRA ACCIDENTES EN LA AP-8 Y AG-55
La implementación de los 100 km/h también tiene un componente geográfico evidente. En el norte de España, la DGT ha identificado tramos donde la orografía y el clima juegan en contra del conductor. En la AP-8 (Gipuzkoa) y la AG-55 (Galicia), el límite se ha rebajado de forma permanente en zonas con pendientes pronunciadas y curvas donde la visibilidad es reducida.
Aquí, la DGT busca compensar las carencias de la infraestructura con una velocidad más controlada. Además, estas zonas suelen venir acompañadas de un refuerzo en la vigilancia: la instalación de nuevos radares de tramo garantiza que el cumplimiento de los 100 km/h sea efectivo y no meramente informativo.
No se puede ignorar que el estado de conservación de la red es un factor crucial para esta decisión. Ante la dificultad de acometer reformas estructurales inmediatas en ciertos tramos, la DGT opta por la solución más rápida y económica para mantener la seguridad. Y esta no es otra que bajar el límite de velocidad.
la DGT busca compensar las carencias de la infraestructura con una velocidad más controlada
Si un tramo de autovía presenta un asfalto degradado que compromete la adherencia, circular a 120 km/h se vuelve peligroso. En estos casos, la DGT actúa preventivamente limitando la vía a 100 km/h hasta que se realicen las labores de mantenimiento necesarias.
Con todo, la DGT insiste en que el aumento en el tiempo de viaje es mínimo (apenas unos minutos en trayectos largos), mientras que la ganancia en seguridad es exponencial. En este 2026, conducir por España significa aceptar que la velocidad máxima es ahora un concepto dinámico y, cada vez más, limitado por nuestra propia seguridad.







