En apenas ocho minutos de entrevista, la actriz catalana repasó varios aspectos de su vida. Habló de su presente personal, de su carrera y, lo que más sorprendió, de dinero. De cómo los números de su nómina cambiaron radicalmente tras el fin de ‘Aída’, la serie que la hizo popular durante una década.
Olivares saltó de un tema a otro con una soltura envidiable, sin evitar ninguno de los asuntos que el programa repasó: desde su orientación sexual hasta sus dificultades económicas, pasando por el doloroso recuerdo de la pérdida de un hijo. Pero fue al hablar del oficio y de la transición tras su personaje más famoso donde dejó las revelaciones más jugosas.
No se guardó nada, y eso es justo lo que la conecta con el público. Cuando se refirió a la disparidad de sueldos entre una serie icónica y un proyecto posterior, lo dijo sin ambages. No hubo medias tintas. Fue una radiografía en directo de cómo funciona a veces el mundo del espectáculo, donde la fama no siempre se traduce en estabilidad económica. Una lección de realidad dentro de una industria a menudo percibida como lejana y opulenta.
“Soy bastante bocazas”: la filosofía de una vida de Melani Olivares
El programa comenzó recordando algunos momentos personales muy intensos de la actriz. Melani Olivares no eludió ninguno. Al mencionar su declaración pública de bisexualidad, se apresuró a aclarar su situación actual.“Ahora no tengo ni novio ni novia”, dijo. Pero lo más interesante fue su reflexión sobre por qué había hablado abiertamente de ello en su día. Explicó que no lo había hecho antes simplemente “por qué nadie me lo había preguntado”. Para ella, nunca fue un drama. “Mi entorno lo sabían todos, no era una cosa rara para ellos”, declaróMelani Olivares.
La propia actriz es consciente de su forma de ser. “Me doy cuenta de que soy bastante bocazas, pero, ¿qué digo? ¿Me lo invento? Es que no me sale decir cosas que no son verdad”, expresó. Esta filosofía de autenticidad a ultranza es lo que guía sus entrevistas. No calcula el impacto de sus palabras, solo las suelta.
Esta sinceridad brutal la aplica también a los temas más espinosos, como los altibajos económicos. Para ella, es parte del juego. “Esto es así en la profesión”, aseguró con un punto de resignación. No se queja, lo constata. Asume la inestabilidad como una condición inherente al trabajo que eligió. Esa capacidad para normalizar las dificultades, sin victimismo pero sin ocultarlas, es otro de sus rasgos distintivos.
De Paz Bermejo a un sueldo muy distinto: el contraste tras ‘Aída’
El plato fuerte de la charla llegó al hablar de ‘Aída’, la serie que la acompañó durante diez años y a la que ahora regresa en formato cine con ‘Aída y vuelta’. Melani Olivares encarnó a Paz Bermejo, un personaje que, según confesó, le ha dejado una huella ambivalente. “Fueron 10 años de trabajo”, recordó con evidente orgullo.
“Me pesó después porque era un personaje que estaba muy cosificado. Era la puta tierna”, sentenció. Es una reflexión poderosa sobre cómo un rol puede acabar definiendo la percepción pública de una actriz, incluso limitando sus oportunidades. A pesar de eso, siempre defendió que ‘Aída’ no le impidió acceder a otros registros. La prueba es que justo después se embarcó en un proyecto radicalmente diferente.
Y aquí vino la revelación económica. “Acabé Aída y empecé Bajo sospecha, que era una serie de suspense de Bambú, aunque cobraba muchísimo menos”, reveló Olivares sin inmutarse. Esta frase, dicha con total naturalidad, es un dato revelador. Muestra la cruda realidad que muchos actores enfrentan: puedes pasar de protagonizar un show de enorme éxito en una cadena a aceptar un cachet muy inferior por un trabajo en otra cadena, incluso en un proyecto de prestigio como los de Bambú para Antena 3.
La lección de normalidad en un mundo de postureo
La intervención de Melani Olivares en ‘Fiesta’ fue mucho más que una promoción rutinaria. Fue una masterclass sobre cómo mantener los pies en la tierra en un entorno tan volátil como la televisión. Mientras hablaba, era imposible no pensar en la cantidad de personajes televisivos que construyen una imagen artificial y pulida. Ella es justo lo contrario.
A pesar de las sombras que le dejó el personaje, el cariño por Paz Bermejo es innegable. Por eso su regreso en ‘Aída y vuelta’ es tan significativo. El 30 de enero, volverá a meterse en la piel de la “puta tierna” que tanto la marcó. Es un reencuentro con un icono de la televisión española, pero también con una parte fundamental de su propia carrera.
Este regreso sirve como un círculo que se cierra. Le permite volver a un universo cómodo y querido por el público, pero desde una posición de madurez y con la perspectiva que dan los años. Ahora puede reinterpretar a Paz con todo lo aprendido, con la conciencia de lo que ese papel significó y de las limitaciones que también le impuso.







