El tabaco resiste a las campañas de Sanidad y obliga a replantear la lucha contra fumar

A pesar de décadas de campañas de salud pública y políticas regulatorias, el consumo de tabaco sigue siendo uno de los principales retos sanitarios en España y en el mundo. El progreso en reducir el número de fumadores es lento, y nuevas tácticas de la industria y productos alternativos complican aún más el panorama.

El consumo de tabaco ha disminuido en muchos países desde principios de siglo, pero sigue siendo una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de fumadores ha bajado desde 1,38 mil millones en 2000 a unos 1,20 mil millones en 2024, pero esto todavía representa una enorme carga de enfermedad y muerte prevenible.

Cada año, el tabaco causa aproximadamente 8 millones de muertes, incluidas tanto personas que fuman activamente como no fumadores expuestos al humo ajeno. Esta cifra sitúa al tabaquismo como uno de los mayores factores de muerte evitable, por encima de muchas otras causas combinadas.

LAS POLÍTICAS CONTRA EL TABACO NUNCA FUERON SUFICIENTES

La implementación de políticas eficaces de control del tabaco, como las contenidas en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (FCTC) y las medidas MPOWER, ha demostrado que se pueden lograr reducciones significativas en el consumo cuando las normas se aplican de forma integral.

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Sin embargo, el avance es desigual. Mientras algunos países logran descensos importantes en sus tasas de fumadores, otros apenas han movido la aguja y algunos registran incluso aumentos.

En Europa, por ejemplo, aunque el uso de tabaco ha caído en las últimas décadas, la región mantiene una de las prevalencias más altas del mundo, especialmente entre mujeres y adolescentes, lo que evidencia el peso persistente del hábito y la necesidad de intensificar las políticas de control.

LA INDUSTRIA TABAQUERA Y LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO

Un obstáculo constante en la lucha contra el tabaquismo es la respuesta adaptativa de la industria del tabaco. A medida que las restricciones sobre el cigarrillo tradicional se han endurecido, la industria ha promovido alternativas como cigarrillos electrónicos, dispositivos de tabaco calentado o bolsas de nicotina, a menudo presentándolos como "opciones modernas" o menos dañinas.

Aunque algunos de estos productos pueden reducir ciertos riesgos respecto al cigarrillo tradicional, su promoción ha generado preocupación entre expertos de salud porque pueden mantener la adicción a la nicotina en la población, especialmente entre jóvenes, y diluir el mensaje central de dejar de fumar por completo.

El tabaco resiste a las campañas de Sanidad y obliga a replantear la lucha contra fumar Fuente: Freepik
El verdadero riesgo del tabaco: la combustión, no solo la nicotina, impulsa estrategias de reducción de daño Fuente: Freepik

En España, las políticas antitabaco han incluido advertencias en los paquetes, restricciones en lugares públicos y leyes para desalentar el consumo. Recientemente, el Ministerio de Sanidad ha propuesto nuevas medidas para ampliar zonas libres de humo y reforzar la regulación de productos emergentes.

LAS CAMAPAÑAS ACTUALES NO SON SUFICIENTES POR SÍ SOLAS

Organizaciones médicas, como la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), apoyan medidas como el aumento de impuestos y prohibiciones más estrictas en espacios públicos para proteger la salud de la población y lograr descensos más rápidos en el consumo, estimando que estas acciones pueden reducir el tabaquismo entre un 10 % y un 15 % si se implementan de manera efectiva.

Aun así, la lentitud en la reducción y la resiliencia del hábito de fumar -reflejada en tasas todavía altas de adicción en adultos- muestran que las campañas actuales no son suficientes por sí solas y deben complementarse con políticas más integrales y sostenidas en el tiempo.

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EL DAÑO DEL TABACO NO ESTÁ EN LA COMBUSTIÓN, NO SOLO EN LA NICOTINA

Otro de los problemas crecientes es el uso de productos con nicotina entre adolescentes, como los vapers y cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina, que están ganando popularidad a nivel mundial. Estudios recientes indican que millones de jóvenes de entre 13 y 15 años usan dispositivos de vapeo, lo que podría crear una nueva generación adicta a la nicotina y poner en riesgo años de avances en control del tabaquismo.

El tabaco resiste a las campañas de Sanidad y obliga a replantear la lucha contra fumar Fuente: Europa Press
Organizaciones médicas apoyan medidas como el aumento de impuestos y prohibiciones más estrictas Fuente: Europa Press

Esto obliga a replantear las políticas de salud pública, no solo para reducir el consumo de tabaco tradicional, sino también para regular eficazmente los nuevos productos que pueden actuar como puertas de entrada a la dependencia.

La evidencia disponible sugiere que para realmente avanzar en la reducción del tabaquismo se necesitan enfoques multidimensionales: campañas de concienciación potentes, leyes fiscales más estrictas, ampliación de los espacios libres de humo, apoyo a la cesación y regulación coherente de productos emergentes de nicotina.

Además, combatir las estrategias de marketing de la industria y cerrar las brechas en la implementación de políticas recomendadas por la OMS será fundamental para detener el avance del tabaquismo y proteger la salud pública a largo plazo.

Más información: Acusan al Gobierno de lucrarse y ahogar a los bares por la prohibición de fumar en terrazas: "Mata a los hosteleros".

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