Según ciertos analistas en Casa Real, el rey Felipe VI se ha transformado en un monarca mucho más humanizado. Este cambio, según los expertos consultados por la revista ¡Hola!, responde a una evolución consciente en su forma de comunicar y relacionarse, tanto con los ciudadanos como con su propia familia.
La última vez en la que le vimos embargado por la emisión fue cuando impuso a su madre, la reina Sofía, el Toisón de Oro. Al Rey Felipe VI se le quebró la voz y tuvo hasta un pequeño lapsus al decir "vida eterna" en lugar de "vida entera" en el discurso en honor a su progenitora. Ese momento captó la atención de muchos. No era solo el Jefe del Estado cumpliendo un protocolo, era un hijo homenajeando a su madre.
Para Marina Fernández, directora de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos, consultada por el medio mencionado, este "fue un discurso enmarcado en un acto de máximo rigor institucional, con un protocolo diseñado para destacar la solemnidad, pero cargado de profunda emoción. Fue el único momento en el que a don Felipe le tembló la voz, sin duda fruto de la emoción del momento. No fue solo el discurso institucional del jefe del Estado, fue también el emocionado homenaje de un hijo a su madre".
Felipe VI emplea un estilo comunicativo más cercano y espontáneo con la sociedad

Sonríe más que nunca, hace bromas en sus discursos, muestra sus emociones, reconforta a la reina Letizia y muestra públicamente lo orgulloso que está de sus hijas. Esta apertura emocional marca una distancia con la imagen más rígida que a veces se asocia a la institución.
Jordi Reche, especialista en lenguaje no verbal y no consciente, explica que: "El rey Felipe VI, con los años, cada vez se muestra más natural, espontáneo y cercano, dejando atrás la imagen más rígida o formal con la que a menudo se relaciona a la monarquía clásica". Esta naturalidad no significa falta de preparación. Según Julio García Gómez, experto en oratoria y comunicación, don Felipe "es una persona comedida y prudente en sus gestos, pero a través de sus microexpresiones faciales y el movimiento de su cuerpo siempre da muestras de cercanía con su familia y con los que le rodean". Y añade: "es un rey de carne y hueso ante los ciudadanos, sin artificios".
La paternidad como eje de su nueva imagen como rey y como padre

Los expertos coinciden en que la naturalización de su paternidad en actos públicos ha sido clave. "Hemos asistido a innumerables muestras de cariño y afecto hacia sus hijas. A menudo saliéndose del protocolo o directamente rompiéndolo", subraya Reche.
Un momento emblemático fue la graduación de la princesa Leonor. Para Julio García Gómez,"ambos se fundieron en un inmenso abrazo al más puro estilo paternofilial por el vínculo directo que les une, con toda la verdad que se aprecia al observar como Leonor queda unida al rostro de su padre, con los ojos cerrados en señal de concentración de pasión de hija, y felipe arropa a la Princesa con su brazo derecho del modo más protector posible".
El equilibrio entre el rigor institucional y la empatía

Este proceso de humanización no implica abandonar la solemnidad requerida por su cargo. Según los analistas, su habilidad está en combinar ambos aspectos. Felipe VI "ha aprendido a combinar ese rigor solemne que se espera del jefe del Estado con una cercanía, empatía y naturalidad que ayudan a que la institución sea percibida como algo no tan alejado de la ciudadanía".
Marina Fernández describe esta estrategia como "complementaria" al protocolo. "Son gestos estudiadamente espontáneos, ejecutados siempre de manera natural. Sonrisas, saludos e incluso abrazos emocionados. El Rey Felipe VI se apoya en gestos protocolarios modernos para humanizar su figura y acercarse, especialmente, a las generaciones más jóvenes".
La complicidad visible con la reina Letizia

El cambio también se aprecia en su dinámica con la reina Letizia. Los gestos de apoyo y complicidad en actos públicos son más frecuentes y menos contenidos. Un ejemplo citado fue la despedida de la princesa Leonor cuando partió en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. Según el análisis de los expertos, el abrazo de consuelo del Rey a la Reina mostró "su relajación y naturalidad" y la química de su relación.
El diseñador Juan Avellaneda opina que el cambio del Rey Felipe VI es "muy interesante". "Antes se le percibía siempre muy serio, muy correcto, muy dentro del papel institucional, y ahora transmite algo más humano, más cercano". Avellaneda también nota una evolución en su vestuario:"Aunque siempre va impecable, hay una naturalidad nueva también en su forma de vestir... Tiene ese punto de sobriedad y ‘pureza’ que va con su carácter, pero a la vez con una elegancia más relajada, más actual".







