Las prendas de color blanco tienen un encanto especial, tanto si nos referimos a la ropa de vestir como a los textiles del hogar, como sábanas o toallas. El blanco inspira una agradable sensación de pulcritud, de calma y de limpieza que a todos nos encanta. El problema es que estas prendas a menudo tienden a amarillear y con el tiempo, ese bonito blanco impoluto se va perdiendo y estropeando. Es un gran fastidio cuando vamos a poner nuestra sábana blanca favorita y descubrimos que tiene áreas amarillentas. Lo mismo con nuestra camisa de vestir o cualquier otra prenda.
7OJO CON LA LEJÍA
La lejía es uno de los productos que más se utilizan para blanquear la ropa. De vez en cuando se puede añadir sin problema a la colada de la ropa blanca, ya que puede aportar una limpieza más eficaz y eliminar cualquier rastro de manchas. Sin embargo, cuando se abusa de ella se puede conseguir el efecto contrario, es decir, un exceso de lejía puede hacer que el blanco amarillee. Por lo tanto, hay que usarla con cuidado y mucha moderación. Por otra parte, es importante lavar siempre la ropa blanca por separado para evitar riesgo de manchas y desteñidos. Nuestras prendas blancas estarán impecables durante mucho más tiempo.





