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A Chelo García Cortés se le van terminando las fuerzas en ‘Supervivientes’, o al menos eso parece.

La noticia que recibía este domingo le ha hundido un poco más. Y con razón. Jordi González, presentador de ‘Conexión Honduras’, le comunicaba a la colaboradora de ‘Sálvame’ que, al contrario que el resto de sus compañeros, su mujer Marta no quiere ir a verla, algo que Chelo venía reclamando desde hacía tiempo.

“Agradezco la llamada de Belén Esteban, pero quiero que venga Marta, la necesito”, aseguraba.

Sin embargo esa sorpresa no llegaba, lo que hizo que Chelo hiciera la petición públicamente a la organización.

“Lo que habéis visto en el vídeo lo dije, lo siento y lo mantengo. Me levanté muy cansada porque estuvimos sin dormir toda la noche para mantener el fuego, y yo estoy viendo e intuyendo como están llegando familiares y llega un momento en el que piensas ‘¿qué tengo que hacer para que me traten igual?’. Pues si tengo que gritar, grito”, reclamaba.

Jordi González le explicaba la razón por la que Marta no ha viajado a Honduras.

“Tengo que deciros que a todos los concursantes los tratamos por igual y con todos estamos gestionando la posibilidad de recibir una visita, antes o después.El programa ha ofrecido a Marta viajar a Honduras y ella considera que, aunque las condiciones se hayan mejorado, no son las necesarias o suficientes acorde a sus necesidades. ¿Me das una lista de otras dos o tres personas para que vayan de visita?”, explicaba Jordi.

Chelo aceptaba con resignación la noticia y se negaba a dar otros nombres. “No, no hace falta. Con saber que ella está bien no necesito más”

El enfado de Chelo llegaba después de que el pasado jueves recibiera la visita de Mónica Hoyos en Barco Varado. Un encuentro que desató su ira, por los ‘aires de prepotencia’ de la ex de Carlos Lozano.

Fue en un momento en que estaba a solas con Mahi y junto a la cámara cuando Chelo desataba la ira acumulada:”Yo también se decir tacos y hablar mal. Se acabó la paciencia de Chelo. Vas de buena por la vida y al final eres imbécil”.

“¡Estoy hasta las narices! Encima nuestras familias no vienen a vernos. Yo no pesco, pero por lo menos hago cosas que no hacen los demás. Soy una gran superviviente, no una prepotente como la chulita que vino ayer. Ya estoy harta de ir de buena, de educada, siempre correcta y al final me dan por ahí. Estoy hasta los cataplines, quiero que venga mi familia a verme, quiero igualdad. Puedo aguantar aquí lo que me echen, pero me jode un huevo que Marta no venga a verme”