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La selección española de fútbol para ciegos afronta desde este jueves la recta final de su preparación para la disputa del Europeo de septiembre, que tendrá lugar en Roma y que será la última oportunidad para conseguir una plaza de cara a los próximos Juegos Paralímpicos.

El combinado nacional disputará un torneo amistoso, organizado por la Federación Española de Deportes para Ciegos en Madrid, donde se enfrentará a las selecciones de Francia, Tailandia y el equipo de España B, compuesto por jóvenes jugadores que ya están cogiendo experiencia internacional para ser el relevo del futuro.

 

El torneo arranca este jueves en las instalaciones del Complejo Deportivo y Cultural de la ONCE con el partido entre España y Tailandia, dos selecciones que hace un año disputaron el encuentro inaugural en el Mundial de Madrid, que se saldó con victoria española por 2-1. A continuación, se enfrentarán los combinados de Francia y España B.

El viernes y el sábado también se disputarán dos partidos cada día hasta jugar una liguilla; mientras que el domingo se ha reservado para el partido por el tercer y cuarto puesto y la gran final.

Estos serán los últimos partidos de preparación de la selección española antes del Europeo, torneo para el que los pupilos de Jesús Bargueiras llevan preparándose los últimos seis meses. El combinado nacional realizará tres concentraciones más entre agosto y septiembre, antes de viajar a Roma.

¡SILENCIO, SE JUEGA!

Las personas ciegas y con discapacidad visual grave compiten en dos categorías distintas, existiendo grandes diferencias entre ambas. Los jugadores con discapacidad visual grave (B2/B3) no necesitan apenas adaptaciones para poder competir, y los cambios que precisan van principalmente encaminados a conseguir contraste entre el color del balón y el suelo y la portería y el fondo, así como a lograr iluminación de igual intensidad durante los 40 minutos de juego real que dura el partido. De ahí que disputen sus partidos en pabellón cubierto.

El fútbol para ciegos ha necesitado mayor número de adaptaciones para convertirse en un deporte seguro y viable para las personas ciegas. Sus elementos imprescindibles son: balón sonoro; vallas laterales que evitan los fueras de banda y sirven de orientación y seguridad para el jugador; el portero es vidente y tiene limitada su maniobrabilidad a una pequeña zona dentro del área de penalti; un guía detrás de la portería que orienta a los jugadores, y la obligatoriedad de los jugadores de decir, de forma clara y audible, la palabra “voy”, para evitar golpes y orientar al jugador rival.

Esta modalidad se juega en campo de césped artificial descubierto para facilitar la audición del balón, por lo que es necesario el silencio del público mientras esté en juego la pelota. Hasta que no se marque un gol o existan tiempos muertos, no se puede hablar.