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Los activistas de Greenpeacen han elevado, por todo lo alto, su denuncia contra la “inacción” de los políticos y las empresas en materia medioambiental, y lo han hecho colgando una pancarta gigante en una emblemática torre de la plaza de Colón, en Madrid.

Cuatro escaladores de la organización ecologista han sido los encargados de extender los 300 metros cuadrados de tela de esta denuncia, que simula recoger la factura que deja la falta de acción de la clase política.

Entre los conceptos que incluye la ‘factura’, y por los que se pregunta sobre el coste que tendrán, se encuentra la crisis climática, la pérdida de derechos, la destrucción del medio ambiente y la contaminación. Termina, como no podía ser de otra manera, con un “Total: impuestos incluidos: Nos está costando la vida, nos está costando el planeta”.