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Para combatir el aburrimiento durante el confinamiento domiciliario debido a la pandemia del coronavirus, una familia de Surrey (Reino Unido) trasformó su hogar en una gigantesca piscina de bolas para hacer la delicia de los más pequeños de la casa. Decidió llenar la vivienda con 250.000 pelotas de plástico.

Joel Colder, el padre, adquirió las miles de pelotas de colores con las que llenó varias estancias del domicilio para que sus hijas Kaci, de 14 años de edad, Grace, de 12, Sophie, de 8, y Chloe, de 2, pasaran un momento de diversión durante la crisis del Covid-19.