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Isabel Pantoja ha recibido una ‘inyección de adrenalina’ al recibir la visita de su hija Chabelita en ‘Supervivientes’ en el mejor momento, ya que en las útlimas horas había sufrido una grave crisis de ansiedad que llegó a motivar la intervención de la organización del ‘reality’ de ‘Telecinco’.

Jorge Javier Vázquez, era quien llamaba la atención de la cantante para que se acercara al lugar donde había dos colchones sobre la arena. En uno de ellos, había un unicornio, y en el otro alguien con la cabeza tapada que pronto reconocía: “¿La mamá de Omar? Qué alegría ver a alguien” decía Isabel que parecía recobrar la vida por tener contacto con una persona del mundo real.

Era tal la emoción, que la tonadillera parecía haber olvidado al ser fantástico y el presentador le preguntaba “si estaba acostumbrada a ver unicornios” a lo que Isabel decía que no, y pedía permiso para “abrirla”.

Tras quitar con mimo la careta, descubrió la cara de su hija, estallando en una completa felicidad, cerrando los puños y fundiéndose en un fuerte abrazo

“Mi niña del alma, mi vida entera, que alegría que me la hayan mandado”.

Por su parte, Chabelita le decía que estaba muy guapa y muy morena, mientras se llenaban de besos.

Tras el reencuentro, Omar entraba en el plano para reencontrarse con su madre y era cuando conocían la noticia de que pasarían la noche juntos con su familiar en ‘Cayo Paloma’.

En medio de la emoción, Isabel tuvo que nominar a dos compañeros y, aunque aseguraba estar despistada, no dudó desde el primer instante en nominar por dos veces a Colate, aunque, ante la necesidad de introducir a un segundo nominado, señaló a Mónica.

 

El subidón por la llegada de Chabelita llegaba tras una jornada horrible en la isla. La artista había sufrido una grave crisis de ansiedad en la que había roto a llorar y pedía salir de ‘Supervivientes’ porque se estaba “volviendo loca”.

“Firmo lo que tenga que firmar, me da igual todo”, decía. “Mi mente no aguanta más. No puedo ver lo mismo todos los días, aquí no puedo salir ni para un lado ni para el otro. No puedo más”.

El monitor del gimnasio: “La permanencia mínima es de un mes”

Cayó en tal estado de desesperación que el programa tuvo que mandar a un inspector para controlar la situación y decirle “sólo te pudo repetir que te quedes sentada tranquila y cuando dirección venga actuamos en consecuencia”. Las imágenes eran duras y en plató , el hijo de la cantante, Kiko, parecía reproducir el sufrimiento de su madre.

Después, preguntada sobre cuáles eran las pesadillas que le azotaban y no le hacían soportable permanecer en la isla, Isabel, sin mencionar la palabra “cárcel”, confesó a Jorge Javier que eran los recuerdos de su encierro:

“Aquí he venido libremente, pero llevo 3 semanas aquí metida (en Cayo Paloma) y me recuerda muchísimo al sitio donde yo no elegí estar. Estuve muchos meses y lo pasé muy mal. Era el no poder ver a mi gente. Estoy todo el día pensando en mi madre, en mis hermanos, en mis hijos y en cómo recordar el tiempo pasado allí. Y aunque esto sea paradisíaco es lo mismo, pero paradisíaco. Mi libertad la he perdido. Va a ser la octava semana y lo estoy pasando duro, pero no quiero defraudar a nadie. A mi madre, a mis hermanos, a mis hijos, a mis amigos, a mis fans, a la audiencia, pero especialmente a mí misma. Quiero demostrarme a mí misma que sí puedo. No quiero abandonar”.