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La segunda jornada del juicio contra Ana Julia Quezada por la muerte en 2018 del niño Gabriel Cruz estuvo marcada por el encontronazo que tuvieron la madre del menor de ocho años y la autora confesa.

Antes de que la progenitora entrara en la sala, Quezada había reconocido que fue ella quien mató al menor pero que fue un “accidente” por lo que se declaraba “inocente”. La procesada relataba ante el jurado popular que debe decidir si es culpable lo que ocurrió en los instantes previos a la muerte de Gabriel.

“Me llamó ‘negra fea’, le tapé la boca y no recuerdo más; sólo quería que se callara”, aseguraba entre lágrimas.

Durante la declaración Quezada también pedía perdón a la familia y a Dios por “quitarle la vida a un niño de ocho años”.

Al final de su relato, Quezada confesaba que su intención era dejar el cadáver de Gabriel en el garaje de su piso en Vícar (Almería), mientras que ella subiría arriba para tomar una gran cantidad de pastillas para acabar con su vida. “Escribí una carta a Ángel y otra a mi hija explicándoles y pidiéndoles perdón”.

Ya por la tarde era el turno de escuchar a los padres del menor. Sólo los allí presentes pudieron hacerlo ya que ese tramo de la sesión fue a puerta cerrada.

A diferencia del padre, la madre de Gabriel pidió que se retirara el biombo que se había localizado para que los familiares no vieran directamente a Quezada. Patricia Ramírez le dijo: “Eres mala, muy mala, rematadamente mala”. La asesina confesa respondió con lágrimas.