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Llevar un café en la mano, e ir andando al mismo tiempo, siempre es muy traicionero. Y si no, que se lo digan al primer ministro holandés.

Mark Rutte, se encontraba en el vestíbulo de un edificio oficial en La Haya, cuando tropezó y derramó el café que en ese momento llevaba en la mano. Lejos de hacer lo que probablemente hubiera hecho cualquier primer ministro, Rutte decidió dar ejemplo y limpiarlo él mismo. 

Las imágenes, publicadas en Youtube, ya se han convertido en virales. El primer ministro holandés ha recibido el aplauso generalizado.