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Cuando uno deja el coche en el taller, confía en que los mecánicos hagan un trabajo responsable. Es decir, que reparen bien la avería y que, dentro de lo posible, el precio que nos cobren sea lo más ajustado posible. 

No dudamos en que la mayoría de las veces esto ocurre, al menos lo de que reparen bien la avería, pero hay veces en las que el dicho de “piensa mal y acertarás” se cumple. 

Y si no, que se lo digan a Daniel Sheikhan, un hombre que tuvo una avería en su Mercedes y lo llevó a arreglar a un taller de Toronto, en Canadá.

Cual fue su sorpresa cuando, al ir a por él, visionó las imágenes que había grabado una cámara que había dejado en el salpicadero de su vehículo. 

Sheikhan pudo comprobar cómo la reparación apenas duró 11 minutos. Sin embargo los “mecánicos”, no dudaron en utilizar ese coche para irse de compras. En concreto a por unos helados. 

A pesar de que sólo emplearon 11 minutos, la factura contemplaba una mano de obra de 90 minutos y un coste de 450 euros.