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La enfermedad de Alzeimer afecta a unas 800.000 personas en España, y cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos. Además, se prevé que el número de casos aumente en las próximas décadas, según datos proporcionados por la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora este viernes.

El alzhéimer es la principal causa de discapacidad en personas mayores en España, dado que la prevalencia e incidencia de esta enfermedad se incrementa a partir de los 65 años de forma “exponencial”. Genera uno de los mayores gastos sociales, ya que el coste por paciente de alzhéimer se estima que ronda entre 27.000 y 37.000 euros anuales en España, según datos de la SEN. En todo el mundo el gasto total ascendería hasta los 800.000 millones, cifra que ha aumentado un 35% en el último lustro.

Además, un reciente estudio sitúa ya al alzhéimer y a otras demencias como la segunda causa específica de muerte en España, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la demencia es el grupo de enfermedades que más han aumentado en mortalidad en los últimos años, tras haberse duplicado en los últimos 15.

“Estamos pues, ante una enfermedad que supone un gran reto sociosanitario y que, de no tomar medidas, supondrá un problema aún mayor en los próximos años. Puesto que aún no existe cura para esta enfermedad, mejorar los tiempos de diagnóstico y tomar medidas para lograr que la población envejezca de forma saludable, son actualmente las mejores medidas de las que disponemos para poner freno al alzhéimer”, explicó Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología.

La Sociedad Española de Neurología estima que entre el 30 y el 40% de los casos de alzhéimer estaría sin diagnosticar, unas cifras que se elevarían al 80% en los casos de alzhéimer que aún son leves.

“Aunque la enfermedad no tenga cura existen tratamientos que, al menos por un tiempo, consiguen detener o ralentizar la progresión de la enfermedad. Por lo tanto, un tratamiento precoz permitiría estabilizar al paciente en las fases más leves de la enfermedad y retrasar la evolución unos años, lo cual es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, señaló Manzano.

Algunos estudios señalan que llevar hábitos de vida saludables podría reducir hasta un 40% los casos de alzhéimer, o al menos retrasar el debut clínico de la enfermedad si se adoptan cambios tales como un mayor nivel de actividad física, la adopción de dietas más saludables y el abandono de hábitos tóxicos como el tabaquismo.