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Este jueves declaró en la vigésima sesión del juicio del `procés´ una agente que estuvo presente en el registro de Buzoneo Directo y en un colegio electoral de Sant Martí de Sesgueioles. Explicó que en la jornada del 1-O “el ambiente fue hostil”, hubo insultos y burlas y en sólo unas horas “se había evaporado el sentido del respeto a la autoridad”.

“Desde que salimos el ambiente era muy hostil, enrarecido, te pitaban, insultaban, se burlaban de ti; se había evaporado en horas el sentido de respeto a la autoridad y la vergüenza”, explicó la agente.

Sobre el registro de Buzoneo Directo relató que “en el interior de la nave había 369.000 dípticos de la imagen de las vías con el logo de la Generalitat y algunas frases del 1-O en castellano y catalán. En el mismo lugar había también dípticos con imágenes del Rey, Rajoy, Millet y Pujol, con referencias al referéndum y el lema ‘Sí, per a fer-los fora'”, explicó.

Los carteles de las vías, rememoró la agente, “llevaban el logo de la Generalitat. El resto eran del orden de la CUP. Teníamos orden de requisar todos los que hiciesen referencia al referéndum con independencia de quien los hiciera”, aseguró.

El material llegó el 15 a las 14.15 y el pago de esa cartelería “era de 20.600 euros, el 50% se pagó el día 12 y el resto se realizaría en un pagaré a 30 días de la empresa Marc Martí”, explicó.

Esta agente actuó también el 1 de octubre en un colegio electoral de Sant Martí de Sesgueioles. La comitiva paró en un polígono industrial y cinco tractores les impidieron el paso, aunque al final desbloquearon el paso, y acabaron dejando sus vehículos a casi 200 metros. “Había dos mossos sin vehículo. Nos dijeron que no habían podido hacer nada. Uno de ellos nos propuso que habláramos con la gente y así lo hicimos. Empezamos a hablar con la gente solo 5 o 6 segundos, entonces empezaron a insultarnos y a cantar”.

Con posterioridad, explicó, “apareció una señora, muy enarbolada, con los brazos en jarra, y nos dijo que no íbamos a hacer otra cosa”; después supo que era la alcaldesa de la localidad. Entonces “el jefe de seguridad decide apartar las mesas, que eran el primer impedimento, con nosotros encapsulados dentro para intentar entrar en el local. Se observa que hay una puerta lateral y se decide entrar por ahí para evitar males mayores”.

“Dentro nos encontramos una urna de cartón del 9-N con siete u ocho papeletas. No tenía sentido la violencia ejercida por esa simulación”, aseguró. Más tarde comprobaron a través del Facebook de la alcaldesa que habían engañado a la Guardia Civil y que “habían votado en un garaje de un particular”, con el objetivo de que “se viera la violencia ejercida hacia ellos”.

Las defensas trataron de transmitir que en ese colegio había una convocatoria festiva, en la que incluso llegó a haber menores y mesas con tentenepiés y zumos. Sobre la disposición de las sillas y el mobiliario en el colegio la agente aseguró que “no estaban para una merienda”.