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Unas pruebas, entre las que se encuentra el test de diagnóstico molecular del virus del papiloma humano (VPH) basado en la amplificación del ARN del virus, anticipan el riesgo de desarrollo de lesiones precancerosas en la mujer por un período de tiempo de hasta seis años y reduce en un 23% los errores de diagnóstico por falsos positivos clínicos.

Estos datos, aportados por la compañía de tecnología médica Hologic en base a un estudio publicado en la revista ‘Journal of Clinical Microbiology’ firmados por el jefe de la División de Virología Experimental del Instituto de Virología Médica y Epidemiología de las Enfermedades Virales de la Universidad de Tuebingen (Alemania), el profesor Thomas Iftner, se enmarcan en la conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Cérvix, que se celebra el 26 de marzo.

El diagnóstico precoz del cáncer cérvix previene hasta el 80% de los casos. Es el cuarto más frecuente en las mujeres a nivel mundial. En 2018, hubo 570.000 nuevos casos y más de 300.000 mujeres murieron a causa de esta enfermedad, según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España, se diagnosticarán alrededor de 2.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero, según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2019’ elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), y se producen alrededor de 840 muertes cada año, lo que sitúa a esta patología en la décima causa de muerte entre las mujeres españolas, según datos de la ‘Revista Española de Patología’.

En la actualidad, existen tres tipos diferentes de pruebas de detección recomendadas por la OMS para evaluar el riesgo de desarrollar lesiones precursoras de cáncer de cérvix: citología (convencional o en base líquida), la inspección visual tras la aplicación de ácido acético y los nuevos tests de diagnóstico molecular del VPH.

A diferencia de la citología, que busca los cambios en las células, las nuevas pruebas de diagnóstico molecular se centran en el virus. Los test de ADN localizan determinados genes del VPH, pero no permiten diferenciar entre la mera presencia del virus y la infección activa. Por el contrario, las pruebas de ARNm detectan infección activa por VPH susceptible de dar lugar a lesiones precancerosas.

En cuanto a los retos de su tratamiento, se encuentra la prevención. El mayor factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de cérvix es la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH). “Los tipos de VPH 16 y 18 son los responsables del 70–75% de los cánceres de cérvix. El reconocimiento de una causa infecciosa necesaria permite la prevención primaria. La vacunación sistemática frente al VPH se considera actualmente la intervención más eficaz, efectiva, eficiente y segura”, señala la doctora del servicio de Oncología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, María Jesús Rubio.