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Se cumplen 90 horas de la desaparición de Julen, el niño de dos años que cayó el domingo en un pozo minúsculo en la localidad malagueña de Totalán. El dispositivo de rescate trabaja a contrarreloj, y aunque se reducen las probabilidades de supervivencia dentro del agujero, los expertos confían en que se puedan producir bolsas de aire en su interior si hay un tipo de piedra anguloso.

Los técnicos han aplazado la construcción del tubo horizontal por la inestabilidad del terreno, y continúan trabajando sobre el vertical, que permitirá llegar al punto donde se cree que está el niño. En paralelo, tendrá una anchura no mayor de 1,20 metros, suficiente para permitir que entren los efectivos de rescate, aunque en los últimos metros se tendrán que abrir paso “a mano”.

Un tapón de arena bloquea al niño y, para evitar nuevos desprendimientos, se ha metido un tubo, en una técnica que se conoce como ‘encamisar’, en el pozo. Esta madrugada han llegado los tubos de metal con los que se reforzarán las labores de rescate.

Mientras, los padres no se separan del dispositivo. Aunque, desde el domingo no se ha vuelto a tener noticias del pequeño Julen, los efectivos no descansan porque, según han confirmado las pruebas, hay “una certeza de que está ahí, por los restos biológicos que se encontraron allí”.

Desde los servicios de Emergencias 112 se solicita que no se difundan bulos ni informaciones sin confirmación oficial.