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El diputado de ERC Jordi Orobitg, el senador de ERC Bernat Picornell, la jefa de la Secretaría de la Conselleria de Economia, Sílvia Sàbat, y el exjefe de la oficina del vicepresidente Oriol Junqueras Lluís Juncà coincidieron este jueves en un mismo relato durante su declaración como testigos ante el tribunal que juzga el ‘procés’: en la movilización del 20-S frente a la Conselleria de Economia imperó el “civismo” y el ambiente en el interior de la sede fue “tranquilo y de colaboración”.

Ante la sala del Tribunal Supremo que juzga a los líderes del independentismo por la convocatoria y celebración del 1-O, el diputado de ERC Jordi Orobitg identificó el momento de “mayor hostilidad” el 20-S cuando un chico de 19 años lanzó una botella de plástico vacía contra la puerta de la Conselleria de Economia, “se tuvo que marchar por la reprimenda de los presentes. Este fue el acto de mayor hostilidad”, aseguró, ya que ese día había un “ambiente festivo”.

A preguntas de las acusaciones, el testigo indicó que no tenía “ningún motivo para avergonzarse de las personas que había allí”, porque no escuchó “descalificaciones e insultos graves”, tan solo “abucheos” generados por la rotación constante de la Guardia Civil.

Con este relato coincidió el senador de ERC Bernat Picornell, quien destacó que la concentración era “cívica y festiva” y apuntó que la gente cantaba e, incluso, vio algún ‘castell’. Además, rechazó que la gente estuviera organizada por la Generalitat. “La decisión de bajar la tomé yo personalmente”, comentó.

Preguntado por el fiscal Fidel Cadena por los tuits publicados ese día animando a la gente a unirse a la concentración, Orobitg indicó que el 20-S “circulaba una información que decía que había un dispositivo policial frente a la sede de la CUP sin autorización judicial”. Esta información, que motivó la publicación de algunos de sus tuits, añadió, “no digo que sea cierta, pero era lo que circulaba en ese momento”. Sobre la concentración frente a Conselleria, expresó que “una multitud de personas entró y salió durante todo el día, sin ningún tipo de problema”.

Asimismo, relató que Jordi Cuixart y Jordi Sànchez le pidieron ayuda para desconvocar la movilización. Según el testigo, ambos se dirigían a la gente “desde la acera con un megáfono que no era muy potente, no llegaba a toda la gente que había allí”, así que “alguien les propuso encaramarse al vehículo (de la Guardia Civil) para tener la atención de la gente”. En ese sentido, subrayó que la Guardia Civil estaba allí presente, por lo que entendía que les dieron su aprobación, ya que “el sentido era interpelar a todo el mundo que abandonase el lugar”.

Ante la insistencia del fiscal Cadena sobre las palabras de Cuixart y Sànchez en ese momento, Orobitg apuntó que recordaba “el contexto y el objeto, pero no la literalidad de las palabras”.

A continuación testificó Sílvia Sàbat, jefa de la Secretaría de Oriol Junqueras en la Conselleria de Economia. Según contó, el 20-S presenció la movilización frente al departamento desde una ventana. “Había un ambiente tranquilo en la calle y dos coches Patrol, logotipados, que estaban delante de la Consellería”, dijo.

La secretaria de Junqueras, que solicitó al tribunal que no se mostrase su imagen, explicó que la entrada y salida de la Consejería de Economía durante el 20-S era “fluida y normal”, a pesar de la concentración de varios miles de personas ante el edificio. “Se hizo un cordón humano sin problemas” y dentro de la Conselleria el ambiente era “tranquilo y de colaboración”, explicó.

En línea con los anteriores testigos trató de transmitir que en todo momento la situación fue tranquila y festiva: “Los negocios que yo podía ver desde la ventana permanecieron abiertos durante todo el día”, aseguró.

La letrada Marina Roig preguntó si en algún momento a las personas situadas en el vestíbulo se les indicó que se metieran dentro del edificio por seguridad. “En ningún momento”, afirmó la testigo, que también aseguró haber visto a mossos y guardias civiles hablar con fluidez a lo largo de esa jornada.

Posteriormente llegó el turno de Lluís Juncà, exjefe de la oficina del vicepresidente Oriol Junqueras, quien relató que cuando llegó a Economía “a las 9.15, debía haber unas 150 personas”, y cuando salió, sobre las 11.00 horas, para trasladarse al Palau de la Generalitat, “la gente ya llegaba hasta Gran Vía”. Los concentrados “estaban en actitud tranquila”, aseguró.

En ese momento, Junqueras se marchó a una comida que tenía concertada con un obispo, reveló el testigo. “Cuando volvimos con Junqueras a Economía, hizo un pequeño discurso sin micro donde pidió que la gente mantuviese la calma”, manifestó.

Junqueras, rememoró Juncà, “pensó que era su deber interesarse personalmente por la situación de Josep Lluís Salvador”, fue a encontrarse con él y “se dieron un abrazo solidario, rodeados de siete u ocho guardias civiles. Salvador le dijo: `Oriol, tranquiliza a mi familia´”. Ese momento fue grabado por el testigo, que dijo tener la grabación en su móvil.

El abogado del que fuera vicepresidente de la Generalitat, Andreu Van den Eynde, solicitó a la sala la incorporación de esa grabación, pero el juez Manuel Marchena no consideró oportuno incorporarlo a la causa, por entender que es un documento sin especial relevancia para el juicio.