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Frank J. Kerrigan, de 82 años de edad, descubrió que su hijo, Frank M. Kerrigan, estaba vivo once días después de celebrar el funeral. Un amigo de la familia, llamó a Frank para asegurarle que su hijo estaba vivo, según ha publicado 'Daily Mail'.

Frank no podía creer lo que estaba contándole el amigo, por lo que le pidió que si estaba con él le pasase el teléfono. Al otro lado del teléfono Frank escuchó como su hijo le decía “hola papá”. De esta manera descubrió que era su hijo Frank M. Kerrigan, de 57 años y el cual llevaba mucho tiempo viviendo en la calle debido a sus problemas mentales. 

Toda esta confusión se debió a un error cometido por los funcionarios de la oficina forense. El padre ha explicado en una entrevista concedida a la revista 'Time' que llamó a la oficina del forense y le comunicaron que el cadáver que habían encontrado detrás de una tienda Verizon en Fountain Valley (California, Estados Unidos) era el de su hijo. “Cuando alguien me dice que mi hijo está muerto, cuando tienen huellas dactilares, yo creo en ellos, asegura el padre. Desde la oficina forense le aseguraron que no era necesaria la identificación del cadáver por parte de los familiares porque le habían identificado por las huellas dactilares. 

La hermana del fallecido, Carole Meikle, acudió al lugar donde supuestamente había fallecido su hermano para dejar una foto de él y flores. “Fue una situación muy difícil para mí estar en una escena así. Había sangre y mantas sucias”, afirma. 

El pasado 12 de mayo la familia organizó un funeral que les costó 20.000 dólares y al que asistió cerca de 50 personas provenientes de otros estados como Washington. 

El abogado de la familia ha explicado a 'Daily Mail' que los forenses no identificaron al fallecido mediante las huellas, sino a través de una antigua fotografía. Además, el abogado ha comunicado que la familia pretende demandar a la oficina forense por cometer este terrible error.