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Una madre con nacionalidad nigeriana, de 27 años, ha tirado a su hijo recién nacido a una papelera en el aeropuerto de Viena. Confesó a las autoridades que lo hizo porque no quería perder la conexión con el vuelo que tenía.

La mujer estaba durmiendo en una sala de espera. Las trabajadoras que estaban limpiando la encontraron cubierta de sangre. Había dejado a su bebé abandonado en una de las papeleras de los baños del aeropuerto.

En un primer momento, le dijo a los agentes que su hijo había nacido muerto y que por eso decidió dejarlo abandonado en la papelera. Poco después, decidió contar la verdad y confesó abandonar al recién nacido porque no quería perder la conexión del vuelo que tenía.

El pequeño fue trasladado al hospital, donde murió al ser ingresado, según publica el diario The Mirror.

La madre se encuentra en prisión preventiva. Se enfrenta a una pena de prisión que va desde los seis meses a los cinco años, según el Código Penal austriaco.