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Mario Migueláñez, dueño de la empresa de dulces Migueláñez, ha fallecido este martes en Rusia después de sufrir un fatídico accidente mientras practicaba caza de alta montaña en la zona del Cáucaso.

Al parecer, Migueláñez, de 43 años, casado y con dos hijos, se precipitó al vació por un barranco que tenía una profundidad de unos 800 metros.

Desde la empresa han querido agradecer, a través de un comunicado, las muestras de apoyo hacia la familia, al mismo tiempo que piden que “se respete su intimidad” en todo momento.

Mario, que había recibido el testigo de la empresa de manos de su padre Onésimo hace 20 años, era un aficionado a la caza, especialmente a uno de los retos más arriesgados de esta práctica, la tur de Kuban, una modalidad de cacería que se realiza en el Cáucaso.

“Luchador, perseverante, comprometido, coleccionista de lances, de la caza pura y salvaje”. Así se definía Mario Migueláñez como cazador, materia sobre la cual había escrito un libro el pasado mes de noviembre, 'Nacido por y para la caza', documento con el que mostraba a través de imágenes sus aventuras en Europa, Asia y América del Norte.