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Un castigo de mal gusto que se les ha ido de las manos. Ese es el titular que mejor resume lo que ha hecho la familia Tanooka. Ante el presunto mal comportamiento de su hijo, los padres de un niño japonés de siete años decidieron abandonarle a los pies del monte Komagatake, una peligrosa zona montañosa situada en la isla de Hokkaido.

72 horas después, las autoridades niponas no han encontrado rastro alguno del menor, quien deambula por una zona donde se alcanzan temperaturas de cinco grados centígrados y donde las tormentas predominan en la estación actual.

Además del clima, la preocupación de los 120 policías y bomberos desplazados hasta la zona reside en el peligro que entraña el lugar, plagado de osos salvajes, circunstancia que dificulta la labor de búsqueda humana y de los perros y caballos con los que cuentan las autoridades niponas.

En Japón, el episodio se ha convertido en una noticia capital. La presión social ha llegado hasta tal punto que el padre de Yamato Tanooka ha pedido disculpas en la televisión pública. “Lo siento mucho por mi hijo y también siento causar problemas a tanta gente”, aseguraba ante el gran dispositivo desplegado para encontrar al menor.

El padre del menor ha explicado a la policía que el menor no llevaba ni agua ni comida y que todo se produjo porque había estado lanzado piedras a otros coches y viandantes que disfrutaban de la zona de Komagatake. ¡Increíble!