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La Policía japonesa busca desde el pasado sábado a un niño de siete años que sufrió una cruel venganza de manos de sus padres. Ni cortos ni perezosos, los adultos decidieron castigarle por el mal comportamiento que venía teniendo en los últimos días.

Según el relato de sus padres, al que tuvieron acceso medios como la cadena pública NHK, el menor tuvo que bajarse del coche en la ladera del monte Komagatake, situado en la isla japonesa de Hokkaido, una zona realmente peligrosa para el ser humano.

Al parecer, el pequeño corrió detrás del coche, intentando evitar que lo abandonaran ante la zona sombría y fría de dicho bosque japonés. En su declaración policial, los padres del menor de siete años aseguraron en un primer momento que se había perdido mientras buscaba frutos del bosque.

En las últimas horas, unos 130 agentes policiales se han desplazado hasta la zona para intentar rescatar al joven, cuya vida corre peligro, ya que en el área de cinco kilómetros a la redonda donde desapareció está poblada por osos salvajes depredadores que podrían atacarle en cualquier momento.