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Mario Villar

Naciones Unidas, 19 abr (EFE).- Cerrar o limitar las actividades de la Misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental (Minurso) aumentaría el riesgo de guerra y sentaría un precedente negativo, ha advertido el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Así lo señala en su informe anual sobre la situación de la excolonia española, al que hoy tuvo acceso Efe, y que llega en medio de la peor crisis que Naciones Unidas ha vivido con Marruecos.

En el texto, Ban pide al Consejo de Seguridad que prorrogue por un año el mandato de la Minurso y “restaure” su capacidad, que actualmente está muy reducida como consecuencia de la decisión de Marruecos de expulsar a 73 empleados civiles de la Misión.

Según el jefe de la ONU, el “riesgo de una ruptura del alto el fuego y la reanudación de las hostilidades, con el peligro de ir a una guerra a gran escala, crecerá considerablemente en caso de que se fuerce a la Minurso a salir o sea incapaz de ejecutar el mandato establecido por el Consejo de Seguridad” de la ONU.

“La presencia y actuación exitosa de la misión es crítica para asegurar que las partes observen el alto el fuego”, asegura Ban, que advierte de que sin todo su componente civil la Minurso no puede seguir cumpliendo con sus cometidos.

Esa situación, además, puede ser “explotada por terroristas y elementos radicales”, asegura Ban.

Al mismo tiempo, el secretario general de la organización internacional avisa de que plegarse a las acciones marroquíes podría sentar un “precedente” que afecte a las operaciones de paz de la ONU en todo el mundo.

El Consejo de Seguridad, con el informe de Ban como base, tiene previsto discutir y votar la próxima semana la situación de la Minurso y su continuidad.

Según la organización, la misión trabaja actualmente con muchas dificultades y limitaciones, después de que el mes pasado Rabat expulsase a la mayoría de su personal civil e impusiese ciertas restricciones.

Las acciones marroquíes llegaron en respuesta a varias declaraciones y gestos de Ban durante una reciente visita a la región, consideradas por Marruecos como “hostiles e insultantes”.

Entre otras cosas, enfureció a Rabat el uso de la palabra “ocupación” para referirse a la situación en la que viven muchos saharauis.

El viaje hizo estallar definitivamente la situación entre las dos partes tras meses de tensiones y después de años sin avances en los esfuerzos de mediación de la ONU.

Ban, en su informe, se muestra crítico con Marruecos y lamenta que, en lugar de buscar aclaraciones por vía diplomática, optase por “comunicados públicos y organizando protestas masivas en Rabat y El Aaiún”.

“He dejado claro repetidamente que nada de lo que dije o hice pretendía tomar partido, expresar hostilidad al reino de Marruecos o señalar un cambio en el enfoque de Naciones Unidas sobre el asunto del Sáhara Occidental”, señala el secretario general de la ONU.

Más allá del conflicto diplomático, Ban hace en el informe un balance de la situación del conflicto y lamenta la falta de avances.

Ese bloqueo lo atribuye, principalmente, a las “distintas visiones” que mantienen las partes.

“Marruecos considera que el Sáhara Occidental ya es parte de Marruecos, que la única base para la negociación es su iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí y que Argelia debe ser parte de esas negociaciones”, recuerda.

Mientras, el Frente Polisario considera que el estatus del territorio aún debe ser determinado y que la última palabra debe ser de la población autóctona a través de un “referéndum con la independencia como una opción”.

“Ha llegado el momento de negociaciones serias sin condiciones previas y de buena fe para lograr una 'solución política mutuamente aceptable, que ofrezca la autodeterminación al pueblo del Sáhara Occidental”, opinó Ban, utilizando el lenguaje clásico del Consejo de Seguridad. EFE