miércoles, 23 septiembre 2020 5:51

Parlamento de Tobruk pospone voto confianza para gobierno de unidad en Libia

Trípoli, 18 abr (EFE).- El Parlamento libio de Tobruk, reconocido por la comunidad internacional, pospuso hoy la sesión de confianza del llamado gobierno de unidad nacional, que deberá proseguir su andadura sin legitimidad.

Fuentes parlamentarias explicaron a Efe que la sesión convocada para hoy no se pudo finalmente celebrar pese a la asistencia de más de 150 diputados debido a las divergencias en el procedimiento

“Se eligió a cinco partidarios del Gobierno de Reconciliación Nacional y otros 5 de detractores para negociar el procedimiento (de votación), pero no se llegó a acuerdo alguno”, explicó a la prensa el vicepresidente del Parlamento, Saham Sergiwa

“Se intentó incluso retrasar la reunión al martes pero seguían las diferencias”, agregó el político, que no ofreció una fecha alternativa para acabar con un bloqueo en vigor desde que a finales de febrero el Consejo Presidencial designado por la ONU ofreciera su segunda lista de ministros.

La primera, propuesta por el presidente del citado Consejo y jefe del llamado gobierno de unidad, fue presentada a finales de enero y fue rechazada por la Cámara, único órgano político libio que puede legitimar el gabinete.

Las divergencias hicieron, incluso, que algunos de los miembros de la oposición al gobierno de unidad impidieran la entrada de diputados a la sala.

Ni siquiera entró a la misma el presidente de la Cámara, Aqila Saleh, agregó la fuente.

Añadió que el principal conflicto giró en torno al orden de la votación: si se debía votar primero la confianza del gobierno o por el contrario la cámara debía pronunciarse sobre la enmienda de la Constitución para incluir el acuerdo de Sjirat (Marruecos) que permite la formación de ese gabinete.

La fuente agregó que las consultas siguen abiertas para hallar una solución, con la esperanza incluso de que se pueda proseguir con el proceso mañana.

A la cita acudió el enviado especial de la ONU, Martin Kobler, quien tampoco logró convencer al denominado Consejo de los Diputados

La fallida sesión de confianza coincidió hoy con la visita a la capital del ministro británico de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, quien prometió 12,5 millones de euros en ayuda técnica financiera a Libia.

En una rueda de prensa ofrecida en la base naval fortificada en la que se refugian las nuevas autoridades libias, el jefe de la diplomacia británica precisó que cerca de dos millones de esa ayuda están destinados a combatir la inmigración irregular, el contrabando y el crimen organizado.

“Otros 2,5 millones de euros se dedicarán a combatir el terrorismo y a fortalecer las instituciones políticas, la economía, la seguridad y la justicia en Libia”, agregó Hammond, quien compareció con el vicepresidente del gabinete, Mohnamad el Amari.

“Gran Bretaña y sus aliados apoyan al jefe del Consejo Presidencial del Gobierno de Unidad Nacional, Fayez al Serraj, y a su gobierno en un esfuerzo por restablecer la seguridad y la estabilidad. Estamos dispuestos a proporcionar más apoyo a Libia y su pueblo”, declaró Hammond.

El jefe de la diplomacia británica eludió, sin embargo, referirse a las informaciones que aseguran que el Reino Unido ya ha enviado asesores militares y unidades de elite a Libia para combatir el yihadismo y favorecer el ascenso del gobierno de unidad, pese a que este carece aún de legitimidad.

Hammond llegó a Trípoli en una visita no anunciada por razones de Seguridad cuyo objetivo era apoyar al Gobierno de unidad, como ya hicieron en los últimos días sus colegas de Italia, Francia y Alemania.

Tras llegar al aeropuerto, Hammond se dirigió a la base naval acorazada donde están refugiados el gabinete de unidad y el Consejo presidencial designado por la ONU, que hace un mes entró en la capital.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la comunidad internacional decidiera apoyar militarmente el alzamiento contra la dictadura de Muamar al Gadafi, que cayó ese mismo año.

Desde hace un mes el país vive una situación política confusa, con un gobierno de unidad nacional establecido en Trípoli que no cuenta con legitimidad interna, un Parlamento reconocido internacionalmente en Tobruk que se niega a respaldar ese gabinete, y un liderazgo cesante y rebelde en la capital que aún conserva poder militar.

De la situación han sacado provecho tanto grupos radicales como la rama libia de la organización terrorista Estado Islámico, que en el último año ha ampliado el territorio bajo su control e incluso establecido un nuevo bastión en la costa del Mediterráneo, como los traficantes de personas, que gestionan un negocio millonario. EFE