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Barcelona, 18 abr (EFE).- El exdirector de los Mossos d'Esquadra Manel Prat ha admitido hoy por primera vez que la herida que dejó ciega de un ojo a Ester Quintana “solo pudo ser causada” por una intervención policial, pese a advertir de que hay más de una “hipótesis plausible” sobre quién le disparó y con qué tipo de proyectil.

Prat, que dimitió en mayo de 2014 con Ramon Espadaler ya al frente de la conselleria de Interior, ha declarado hoy como testigo en el juicio que se celebra en la Audiencia de Barcelona contra un subinspector y un escopetero de los Mossos acusados de reventar el ojo a Quintana por el disparo de una pelota de goma, tras la manifestación por la huelga general de 14 de noviembre de 2012.

El exdirector de los Mossos, que hasta ahora se había resistido a asumir que Quintana resultara lesionada por la actuación de los agentes, ha reconocido hoy que, por el “tipo de herida”, la lesión solo podía haber sido causada por un dispositivo policial.

Además, ha afirmado que él mismo indicó a los servicios jurídicos del departamento de Interior de la Generalitat que iniciaran los trámites para indemnizar a Quintana.

“Estoy convencido de que la herida fue por una intervención policial”, ha insistido Prat, que ha justificado su cambio de posición en que unos primeros informes poco “rigurosos” no señalaban esa hipótesis.

El Departamento de Interior no reconoció hasta julio de 2015, cuando Prat ya había dimitido, que Quintana había resultado herida en el marco de una actuación policial, lo que motivó que meses después la indemnizara con 260.031 euros.

Tras reconocer que los Mossos d'Esquadra no han llevado “suficientemente bien” la investigación para determinar el arma y al autor del disparo que lesionó a Quintana, Manel Prat ha lamentado hoy que el juez instructor no haya “tenido en consideración otras hipótesis que pudieran ser plausibles” sobre los hechos.

El exdirector de los Mossos, que ha reiterado que el 14N no autorizó el uso de pelotas de goma, ha arrojado dudas sobre el caso al sugerir la implicación de agentes de otro furgón de la misma unidad antidisturbios, la Dragó 414, a los que, en julio de 2013, Interior expedientó tras constatar que habían ocultado que actuaron cerca del lugar en que donde Quintana cayó herida.

El juez instructor tomó declaración días después al cabo y el escopetero de la furgoneta Dragó 414 -quienes declararán en la sesión de mañana del juicio-, pero acabó descartando su implicación en los hechos.

La declaración de Prat ha dado así aire a la defensa de los agentes encausados, que admite que Quintana resultó herida en una actuación policial, pero pone en cuestión tanto que fuera golpeada por una pelota de goma -apunta a la hipótesis de un proyectil de precisión- como que los acusados fueran los que dispararon.

El exdirector de los Mossos ha lamentado “profundamente” las “demasiadas versiones diferentes” que ha ido dando sobre los hechos el Departamento de Interior, que en 2012, con Felip Puig al frente, apuntó a que Quintana podía haber resultado herida por un artefacto lanzado por los propios manifestantes.

Prat, que dimitió en vísperas de que el Parlament debatiera su cese por la gestión del “caso Quintana”, ha asegurado ante el tribunal que, aunque “todo afecta”, no fue éste el motivo de su renuncia al cargo de director de los Mossos.

Por otra parte, Marc Caparrós, que dirigía a los antidisturbios de los Mossos en 2012, y varios antidisturbios que acompañaban a los agentes acusados, han asegurado hoy que los manifestantes estaban atacando los furgones policiales a pedradas en el momento en que Quintana cayó herida.

Los agentes han coincidido en señalar que, cuando se situaron en la confluencia entre el paseo de Gràcia y la Gran Via, había “problemas de orden público” y “carreras” y los manifestantes atacaban a la policía, lanzándoles botellas y piedras.

La versión de los agentes contradice las conclusiones del juez instructor y de la Fiscalía, que, en base a las grabaciones en vídeo de instantes previos al incidente que constan en el sumario, sostienen que la actuación policial era desproporcionada, dado que, cuando Quintana resultó herida, no había altercados que justificaran una intervención con material de dispersión.

Además de referir altercados, los testigos han evitado en su declaración incriminar a los dos mossos acusados y han sembrado sospechas sobre la actuación de los agentes del furgón Dragó 414.

Concretamente, Caparrós ha señalado que, en el informe que elaboró sobre la actuación de los antidisturbios la noche del 14N, detectó “muchísimas irregularidades de la furgoneta Dragó 414”, lo que elevó a los mandos policiales correspondientes. EFE

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