viernes, 25 septiembre 2020 11:17

La rápida transformación de Corea del Norte se enfrenta a las sanciones

Ramón Abarca

Pyongyang, 16 abr (EFE).- Nuevas avenidas, vagones de metro de última generación y futuristas torres simbolizan la rápida modernización de la capital de Corea del Norte, que ahora se enfrenta al desafío de las duras sanciones internacionales.

A lo largo de la avenida Mirae, en el centro de Pyongyang, paseaban hoy grupos de amigos y familias que se habían acercado a sus centros comerciales o numerosos restaurantes, incluida una flamante pizzería, según pudo comprobar Efe.

Las modernas torres de viviendas que se alinean a la orilla del río Taedong no tienen nada que ver con el aspecto triste de los edificios residenciales de estilo soviético que inundan el resto de la ciudad.

La conocida como avenida de los científicos, para quienes se construyeron miles de apartamentos, fue inaugurada el pasado octubre por el líder Kim Jong-un y se ha convertido en el símbolo del nuevo Pyongyang.

Aunque en Corea del Norte las tiendas no tienen escaparates, los letreros anuncian la venta de electrodomésticos, cosméticos, estudios de fotografía o una óptica donde se pueden comprar gafas de sol con nombre italiano por 50 dólares.

Muy cerca de allí se encuentra el impresionante Centro de la Ciencia y la Tecnología, un edificio de más de 100.000 metros cuadrados en forma de átomo que fue inaugurado el 1 de enero y que cuenta con cines en 4D, bibliotecas computerizadas y salas con miles de ordenadores.

“Llevó solo un año construirlo por las indicaciones del mariscal Kim Jong-un”, explica hoy en inglés una de las guías del impresionante complejo que aseguró que recibe a diario una media de unos 3.000 visitantes, la mayoría niños.

Los cambios en Pyongyang también han llegado a la red de transporte público.

Los prehistóricos vagones del metro de la ciudad se han empezado a sustituir desde principios de año por nuevos y modernos trenes color gris y fucsia que cuentan con revisoras minifalderas, música y pantallas que indican el nombre de la estación en inglés.

“Suba, pruébelo, que está fabricado en Corea”, espeta orgulloso un anciano que espera en uno de los andenes de la estación de Puhung.

Las numerosas grúas y obras en marcha que se pueden ver por la ciudad ponen de manifiesto el empeño del régimen por seguir adelante con su apuesta por la construcción de infraestructuras y modernizar la cara de la capital y del país.

A principios de abril los medios norcoreanos anunciaron el comienzo de la construcción de la torre de viviendas más alta de todo el país, que contará con 70 pisos y se ha empezado a levantar en la avenida Ryomgyong, en el norte de la capital.

El anuncio se produjo pocas semanas después de que el 2 de abril el Consejo de Seguridad de la ONU impusiera a Corea del Norte duras sanciones financieras y comerciales en un intento de ahogar sus fuentes de ingresos.

Las sanciones fueron una respuesta a la prueba nuclear de enero y el posterior lanzamiento un mes después de un cohete espacial considerado por la comunidad internacional una prueba encubierta de misiles.

“Hasta ahora, el régimen ha podido construir nuevos edificios y otras infraestructuras porque tenía dinero gracias a la exportación de minerales a China y el complejo industrial de Kaesong (proyecto conjunto con Corea del Sur)”, explicó a Efe Shim Jae-hoon, analista surcoreano.

El experto considera que ahora la situación ha cambiado y la economía de Corea del Norte va a empeorar notablemente por las sanciones.

Sin embargo, Philo Kim investigador de la Universidad Nacional de Seúl, recordó que “China ha expresado que no es prudente generar un impacto demasiado fuerte sobre la economía norcoreana, por lo que quizá las sanciones no golpeen de forma tan dura al régimen”.

Los norcoreanos no parecen tenerle miedo a la presión internacional y al ser preguntados insisten que ya han pasado por ahí y sabrán hacerle frente.

“A pesar de las adversas condiciones y de las sanciones nos esforzaremos para continuar con el desarrollo de nuestro país”, explicó a Efe Ri Chol-su, responsable de las relaciones internacionales de la agencia estatal de noticias KCNA.

El periodista indicó que de eso trata a la “campaña de los 70 días” puesta en marcha por el líder el pasado marzo de cara a la celebración del VII Congreso de los Trabajadores que se celebrará a primeros de mayo por primera vez en 36 años.

El lema es claro: “Triunfaremos orgullosos”, por lo que los norcoreanos llevan desde el pasado mes trabajando a diario más horas e incluso los días festivos con el fin de aumentar la productividad. EFE

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