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Cristina Cabrejas

Ciudad del Vaticano, 14 mar (EFE).- En el juicio que se celebra en el Vaticano por la filtración de documentos, el sacerdote español Lucio Vallejo admitió hoy haber dado acceso a archivos financieros a periodistas, pero en todo momento habló de las presiones y amenazas por parte de la también imputada Francesca Chaouqui y su marido.

Tras tres meses de suspensión, el juicio retomó con el interrogatorio de más de tres horas del sacerdote que fue secretario de la Comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA) y acusado de haber filtrado documentos a los otros dos periodistas imputados, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi y que las publicaron en sendos libros.

Ayudado por un interprete de la gendarmería, el sacerdote riojano que habló en español, admitió ante la insistencia del promotor de justicia (fiscal), Piero Milano, haber facilitado a Nuzzi cinco páginas con 85 contraseñas relativas a archivos que conservaba en su correo electrónico.

Vallejo Balda aseguró que nunca entregó documentos en papel y también expresó su sospecha de que anteriormente alguien había entrado ya en su correo electrónico.

Explicó que algunos de los documentos que se encuentran publicados en el libro de Nuzzi son anteriores a la fecha en la que le dio las contraseñas, ya que algunos datos estaban actualizados.

Durante el interrogatorio tanto del fiscal como al responder a su abogada, Emanuela Bellardini, Vallejo hizo hincapié en las presiones y chantajes que supuestamente recibió por parte de Chaouqui tras la extinción de la COSEA de la que la italiana formaba parte y que concluyó su labor en mayo de 2014.

“No estaba en plena lucidez”, fue algunas de las frases que pronunció el sacerdote riojano, quien hace unos días volvió a ser encarcelado por comunicarse con el exterior, después de que el pasado 23 de diciembre se le había concedido el arresto domiciliario.

Estas presiones por parte de Chaouqui, afirmó Vallejo, se debían al deseo de la italiana de continuar trabajando en el Vaticano.

En concreto aseguró haber sido amenazado y chantajeado por Chaouqui y su marido, Corrado Lanino, que además era el encargado de todo el entramado informático de la COSEA y conocía todas las contraseñas para acceder a los documentos.

Para presionarle, según el sacerdote, le dijo que pertenecía a los servicios secretos, “incluso que era la número dos”, y le dijo que le podía concertar una cita con el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, o le presentó a personas importantes de la sociedad italiana como Paolo Berlusconi, hermano del expresidente del Gobierno.

Vallejó contó que el marido de Chaouqui le llamó en una ocasión para decirle que “Francesca tenía contactos muy importantes y que no se la podía dejar de lado”.

Durante el interrogatorio se hizo mención de los mensajes de Whastapp “agresivos” que Chaouqui le enviaba y que se encuentran en el sumario, así como el sacerdote aceptó que la italiana, exrelaciones públicas, le pusiera a disposición un chófer para que le siguiese las 24 horas del día.

También se hizo referencia a los mensajes de Whastapp de Vallejo con Fittipaldi donde el periodista y el sacerdote hablaban de “intercambiarse documentos”.

En varias ocasiones se citó el extenso documento defensivo que Vallejo escribió antes del juicio y su abogado aludió a uno de los pasajes en los que el sacerdote escribió que durante “una noche en Florencia Chaouqui utilizó un comportamiento seductor”.

“Claramente pueden entender que para un sacerdote esto es algo muy comprometido”, dijo Vallejo, quien añadió que ya conocía “que Francesca, y ya lo había hecho, podía hacer publicar cosas en los periódicos”.

“Es una situación que no he sabido gestionar”, admitió Vallejo, que relató que está siendo ayudado por un psicólogo del Vaticano.

También contó como ante las presiones que estaba recibiendo decidió acudir a un hospital romano para someterse a unos test psicológicos y cuyos resultados han sido admitidos al sumario.

Por otro lado, el fiscal citó los testimonios de varias personas que habían trabajado en la Prefectura económica y que acusaban a Vallejo de haber creado junto con Di Maio y Chaouqui una “asociación secreta” para ocuparse de las economías de la Santa Sede, lo que el imputado negó tajantemente.

En la vista de hoy estuvieron presentes todos los acusados incluido el administrativo Nicola Maio, a excepción de Nuzzi, que se encontraba en Milán preparando la vista de otro proceso y que ha sido declarado en contumacia, pero podrá sumarse al juicio cuando pueda.

El juicio continuará mañana con las preguntas a Vallejo por parte de los abogados del resto de imputados y las próximas audiencias se celebrarán el próximo viernes y el lunes y el martes de la próxima semana, con sesiones matutinas y vespertinas. EFE