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Barcelona, 11 mar (EFE).- El Síndic de Greuges ha exigido hoy a las policías locales que dejen de usar las pistolas eléctricas hasta que el Parlament evalúe sus pros y contras y ha avisado que sólo las aceptará si cumplen los requisitos de la ONU, que las prohíbe contra personas vulnerables y las desaconseja contra enfermos mentales.

En rueda de prensa, Ribó ha evitado concretar si avala o no el uso de pistolas eléctricas en Cataluña, aunque ha pedido a las 31 policías locales que disponen de esta arma -y que ya las han utilizado en ocho ocasiones- que no las usen mientras duran, hasta el verano, los trabajos del Parlament para evaluar su idoneidad, antes de que Interior decida si las incorpora en el arsenal de los Mossos d'Esquadra.

El Síndic ha advertido no obstante que tras este debate parlamentario únicamente aceptaría que se utilizaran las pistolas eléctricas en Cataluña si se cumplen los requisitos fijados por el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas (ONU) y el Comité de Prevención de la Tortura del Consejo de Europa.

Estos organismos prohíben utilizar esas armas contra personas vulnerables, como embarazadas, ancianos y enfermos del corazón y las desaconsejan contra enfermos mentales o individuos que, por su estado de alienación, no puedan entender las órdenes policiales.

“Ni Naciones Unidas ni el Consejo de Europa, en ninguno de sus informes, tienen un posicionamiento de sí o no a las pistolas eléctricas. El Síndic, que está por debajo de estos organismos, no pretende resolver lo que ni Naciones Unidas ni el Consejo de Europa no han resulto”, ha alegado Ribó, que no obstante ha aclarado que los requisitos de uso establecidos por estos organismos internacionales “ponen el listón muy alto”.

Ribó, que ha insistido en la necesidad de abordar un debate global sobre el modelo de seguridad en Cataluña y en impulsar una nueva ley de policía de Cataluña, ha pedido que si finalmente el Parlament avala el uso de las pistolas eléctricas, los Mossos y las policías locales tendrían que regular su uso en unas directrices comunes, de acuerdo con las recomendaciones de los organismos internacionales.

Según los datos facilitados por el Síndic, de las 213 policías locales que hay en Cataluña, 31 disponen, como dotación oficial, de una pistola eléctrica, aunque sólo 21 las tienen en servicio, por lo que en total hay 54 unidades, que se han utilizado hasta ahora en ocho ocasiones en casos que precisamente la ONU y el Consejo de Europa desaconsejan, si bien no ha habido consecuencias graves.

El Síndic acordó en marzo pasado elaborar de oficio un informe sobre estas armas, después de que el entonces conseller, Ramon Espadaler, anunciara su intención de que los Mossos d'Esquadra las incorporaran, ante lo que el director de la policía, Albert Batlle, anunció en agosto pasado que comprarían 134 unidades para que las dispusieran los jefes de comisaría.

Sin embargo, el actual conseller de Interior, Jordi Jané, ha congelado la compra y la incorporación de las pistolas eléctricas, a la espera del dictamen que emita un grupo de trabajo que se ha constituido en el Parlament, tras asumir este compromiso con el grupo de la CUP.

Ribó ha exigido hoy que, de manera inmediata, las policías locales suspendan el uso de las pistolas eléctricas y la adquisición de nuevas unidades (de la marca Taser) hasta que finalice -al acabar en julio este periodo de sesiones- el debate en el Parlament. EFE