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Un muerto en choque entre fuerzas tunecinas y yihadistas procedentes de Libia

Túnez, 2 mar (EFE).- Al menos una persona murió hoy en el sur de Túnez en un tiroteo entre Fuerzas de Seguridad tunecinas y un grupo de yihadistas que al parecer se infiltró desde la vecina Libia y que tiene aún retenida a una familia en una casa del sur del país, informaron a Efe fuentes de Seguridad.

Según su relato, los diez presuntos terroristas están vinculados con la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico y entraron en el país de forma irregular a través de la frontera a bordo de varios vehículos todoterreno.

“Los yihadistas se refugiaron en una casa y tomaron a una familia como rehén en su intento de huida tras un enfrentamiento con las fuerzas de Seguridad. Un ciudadano resultó herido y murió en el hospital”, explicó la fuente.

Agregó que agentes especiales de la lucha antiterrorista tienen aún rodeada la casa, situada en el Auya, una pequeña localidad a 10 kilómetros de la ciudad meridional de Ben Guerdan, en la que los yihadistas tienen aún retenida a la familia.

“Un oficial superior de la Armada tunecina ha sido herido en la cabeza y trasladado al hospital regional de Ben Guerdan”, explicó a Efe uno de los testigos, que apuntó a que son cinco los yihadistas acantonados en el inmueble.

Al parecer, los otros cinco lograron escapar durante el primer intercambio de disparos, agregó.

Fue en Ben Guerdan, situada a unos 50 kilómetros al oeste de la frontera libia, donde las fuerzas de Seguridad detectaron a los presuntos yihadistas infiltrados y donde se entabló el primer tiroteo, en el que pereció el civil, al parecer alcanzado por una bala perdida.

La Policía fronteriza tunecina estaba en estado de alerta máxima desde que hace dos semanas aviones de combate estadounidenses mataran a 50 personas -en su mayoría tunecinos- en un bombardeo contra supuestos objetivos de la rama libia del EI en la ciudad libia de Sabratah, a unos 100 kilómetros de la frontera con Túnez.

Según el Pentágono, el fin último del ataque era matar a Nourdine Chouchane, un conocido cabecilla yihadista tunecino al que se acusa de instigar dos de los tres atentados que Túnez sufrió en 2015, y que luchó junto al Estado Islámico en Siria e Irak.

Poco después, tropas al mando del gobierno libio en Trípoli prosiguieron con la operación por tierra contra la citada célula en Sabratah, lo que había puesto en alerta a las fuerzas tunecinas, que temían que hostigados los yihadistas, estos huyeran en dirección a su país.

Las zonas de desierto del sur de Túnez que se extienden entre Libia y Argelia se han convertido en los últimos años en lugar de reunión y paso de cientos de yihadistas procedentes de todos los puntos del Sahel y del norte de África que pretenden sumarse a la lucha armada en territorio libio.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los rebeldes sobre el ahora extinto régimen dictatorial de Muamar el Gadafi.

En los últimos años, los yihadistas han aprovechado el conflicto político y militar entre los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk para asentarse en diversas partes de libia, instalar un bastión en el puerto mediterráneo de Sirte y extender su inestabilidad al resto del norte de África, y en especial a Túnez.

El lunes, fuerzas de Seguridad tunecinas ya mataron a cuatro presuntos yihadistas en un tiroteo en una zona cercana a la frontera con Argelia. EFE

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