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Policías alertaron al 091 del caos en la fiesta del Madrid Arena

Madrid, 1 mar (EFE).- Los tres policías que han declarado hoy en el juicio del Madrid Arena alertaron al 091 del caos y del descontrol en que degeneró la fiesta, hasta el punto de que, según han relatado, una de las víctimas permaneció más de treinta minutos en parada cardíaca sin ser atendida por ningún médico.

Se trata de dos policías nacionales y un agente municipal que acudieron a la fiesta de Halloween como público y que hoy han testificado en una nueva sesión de la vista oral que se celebra estos días en la Audiencia Provincial de Madrid.

Todos ellos han insistido en la total ausencia de control en la gestión de la tragedia por parte de la organización, seguridad y servicios médicos del evento y en el auxilio de las personas que se vieron atrapadas en el túnel donde se produjo la avalancha mortal.

De hecho, así lo trasladaron los dos agentes nacionales cuando llamaron a sus compañeros para pedir refuerzos y alertarles de lo que estaba ocurriendo la madrugada del 1 de noviembre de 2012.

“Compañera, esto es más grave de lo que parece, acabo de hacer la RCP (maniobra de reanimación cardiopulmonar) a una chica y aquí puede haber muertos, que venga ya la UIP (antidisturbios), que les ayuden a arreglan esto porque se les ha ido de las manos”, ha contado uno de ellos.

Su compañero corrobora su testimonio: “Dijimos que podía haber cadáveres, víctimas, fallecidos y que había un aforo demasiado grande”.

Ambos llamaron al 091 después de relevar a un agente municipal que estaba tratando de reanimar a una de las víctimas cuando estaba en parada cardíaca y cuya historia ejemplifica el descontrol en los minutos posteriores a la avalancha.

Fue el agente local Mario García quien logró rescatar de la montonera a una joven a la que ha identificado como Rocío Oña, si bien las acusaciones defienden que era Belén Langdon.

No obstante, no pudo llevarla a la enfermería porque “todo estaba mal señalizado” y “eso era laberíntico”, por lo que optó por colocar a la joven encima de la barra de un bar y realizarla ahí mismo maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) porque “tenía pinta de estar en parada cardiorrespiratoria”.

Pasados unos minutos, ha continuado, un grupo de controladores de Kontrol 34 se llevaron a la joven pero “desconcertados” acabaron saliendo a un parking que estaba vacío. Los empleados de seguridad se fueron a buscar ayuda y dejaron solo al policía.

Fue justo en ese momento cuando apareció “un médico de la organización, un chico joven con una mochila cuadrada de primeros auxilios” y que tanto las acusaciones como las defensas apuntan que se trataba de un ats de una de las ambulancias contratadas por el responsable médico del evento, Simón Viñals.

“Estaba muy nervioso, tan nervioso que cuando llega se queda mirándome, le digo que esta en parada y entonces me dice: 'qué hacemos'”, ha manifestado.

Poco después llegaron los dos policías nacionales que fueron alertados por un controlador que se dirigió a uno de ellos: 'ven, ayúdale a ver si podéis sacar adelante a una chica que está en parada'”, ha aseverado uno de los agentes nacionales.

Ambos se personaron inmediatamente en el pasillo del parking donde estaba el policía local y el sanitario, y les relevaron con los masajes cardíacos hasta la llegada del Samur. En total, la joven permaneció más de treinta minutos sin ser atendida por ningún médico.

“Cada uno ayudaba como podía, no había nadie que estuviese llevando la situación”, ha subrayado uno de los policías nacionales. EFE

rma/agc

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