viernes, 14 agosto 2020 10:20

Miles de saharauis reivindican su derecho a tener un lugar en los mapas

Javier Martín

Campo de refugiados de Dahla (Argelia), 27 feb (EFE).- Pese a la fuerte tormenta de arena que azotó el desierto, miles de saharahuis procedentes de todos los campos de refugiados se reunieron hoy en el más remoto para celebrar el 40 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un estado desplazado y sin tierra debido a la ocupación de Marruecos.

Al grito de “Sahara Libre, una nación un estado”, milicianos del Frente Polisario desfilaron entre el polvo ante su presidente, Mohamad Abdelaziz, y una nutrida representación de ministros y delegaciones internacionales.

También decenas de mujeres y niños ataviados con coloridos trajes tradiciones y carteles con las tres palabras que han forjado la cultura de este pueblo que reivindica un lugar propio en los mapas: libertad, resistencia y victoria.

Un triunfo -el de poder celebrar el referéndum prometido por España en la década de los pasados sesenta y apoyado ahora por la ONU-, en el que este sábado volvió a confiar Abdelaziz ante el pueblo embozado.

En un breve discurso, el mandatario volvió a instar al mundo a acelerar el reconocimiento de la RASD y a respaldar su acceso a la ONU para acabar así, dijo, con la necesaria descolonización del continente africano.

A su vera escuchaba atento el Comisario de Asuntos Sociales de la Unión Africana (UA), Mustapha Sidiki Kaloko, representante de una organización regional que reconoció a la RASD en 1984 pese a las presiones de Marruecos, actual potencia ocupante.

Kaloko habló en nombre de la presidenta de la Comisión de la UA, Nkosazana Dlamini Zuma, quien apeló a la solidaridad entre las naciones y abogó por la resolución pacífica del conflicto, que pasa por la celebración del referéndum de autodeterminación prometido.

Delegaciones de Argelia, Mauritania, Sudáfrica, Kenia, México, Venezuela, Cuba, Alemania, Suiza, Gran Bretaña, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Hungría, Austria, Francia, España e Italia expresaron una solidaridad y un deseo similar.

“Ni los obstáculos políticos ni este tiempo adverso, con el que llevamos conviviendo desde hace 40 años, rompen la resistencia del pueblo saharaui. Al final venceremos”, dijó a Efe Huda, una de las muchas mujeres de Dahla que hoy sábado llenaban el cielo de algárgolas al paso de los soldados.

Los más alegres eran los jóvenes que, en desafío a las restricciones de Marruecos, viajaron desde el Sahara Occidental a los campos de refugiados de Argelia, en los que viven cerca de 160.000 personas en condiciones precarias de extrema dureza.

“Es muy emocionante poder estar bajo una bandera saharaui sin que eso suponga riesgo de represión y tortura”, explicó a Efe Ahmed Ettanji, que encabeza la delegación.

“La tormenta es parte de nuestra cultura del desierto. Estamos muy emocionados de estar aquí, bajo la bandera y el Estado saharaui”, agregó Ettanji, que dijo que no quería pensar “como será el regreso”.

La RASD fue fundada el 27 de febrero de 1976, apenas unas horas después de la retirada del último soldado de España, potencia colonial desde 1884.

Tres años antes, y tras un trienio de continuas protestas en demanda del derecho a la autodeterminación, el Frente Polisario desencadenó una guerra contra las tropas españolas.

En 1975, el rey Hasan II de Marruecos aprovechó la desidia de la dictadura de Francisco Franco, que se acercaba a su fin, para invadir el Sahara Occidental y hacerse con el control de sus recursos mineros y pesqueros.

Días después, los gobiernos marroquí, mauritano y español aceptaron los acuerdos de Madrid, que dividieron el territorio del Sahara entre Marruecos y Mauritania y garantizaron los intereses económicos de la antigua potencia colonial.

El frente de guerra se partió entonces en dos hasta que en 1979 la RASD firmó un acuerdo de paz con Mauritania y emprendió el camino hacia el reconocimiento como miembro del pleno derecho de la Organización de la Unidad Africana (OUA), futura UA, que lograría un lustro después.

La decisión supuso el veto de Marruecos, país que en 1987 firmó con el Frente Polisario el llamado “Plan de Arreglo” con la ONU y la OUA para hallar una solución a través de la convocatoria de un referéndum de autodeterminación.

Desde entonces, el conflicto está varado en los pasillos diplomáticos, debido sobre todo a los obstáculos que pone Marruecos para la consulta, y el Sahara permanece como ese país perdido en los mapas del mundo que reivindica su derecho a decidir su destino tras decenios de ocupación. EFE

jm/cho

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