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Los hechos sucedieron el pasado miércoles cuando M.V.I., de 48 años e invidente, trató de entrar con su perro lazarillo en una tienda de comestibles de origen asiático para comprar la merienda a sus hijos. Los dueños del establecimiento quisieron impedirle el acceso por llevar un perro, pero la mujer insistió explicándoles que éste tenía derecho a entrar tanto en este como en cualquier otro espacio de uso público.

Ante su insistencia una mujer blandió un bate y la agredió, y siguió agrediéndola después en la calle, golpeándole brazos y cadera. Solo la intervención de los vecinos y la llegada de la Policía pudo detener la agresión. La víctima presentó una denuncia en la comisaría.

En un comunicado emitido anoche la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) lamenta lo ocurrido y señala que es la única agresión de estas características ocurrido en los últimos años.

Se investiga que pudiera tratarse de un delito de odio por razón de discapadidad.

La normativa vigente reconoce el derecho de los perros guía a acompañar a sus dueños en todos los medios de transporte y lugares públicos o de uso público.