Compartir

Hay quien asegura que los milagros no existen, pero sin duda la información que nos llega desde China invita a creer en ellos hasta a las personas más escépticas. Un bebé, de la provincia china de Zhejiang, que había sido declarado muerto por los médicos se despertó cuando iba a ser incinerado.

Según informa 'Diario del Pueblo', el pequeño An An nació de forma prematura el pasado mes de enero. Tan solo pesaba 1,4 kilogramos y permaneció en una incubadora durante más de 20 días. Sin embargo, con motivo del Nuevo Año Chino, sus padres decidieron que era el momento de llevarlo a casa y pasar la festividad con el resto de familiares.

El estado de salud del bebé empeoró drásticamente al abandonar el hospital y falleció, según el certificado de los facultativos, a causa de una parada cardiorrespiratoria. Sin embargo, más de quince horas después y cuando ya se encontraba en la funeraria para ser incinerado, el personal del centro le escuchó llorar. Inmediatamente fue trasladado al hospital, donde permanece bajo supervisión médica.