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Bruselas, 29 ene (EFE).- Las víctimas que sufrieron crímenes “extendidos” y “sistemáticos” durante la violencia postelectoral entre 2010 y 2011 en Costa de Marfil padecerán “de por vida” las consecuencias, denunció hoy su representante legal, Paolina Massidda.

Massidda representa a las 726 víctimas autorizadas para participar en el juicio ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra el expresidente marfileño Laurent Gbagbo y su exministro de Juventud y Empleo Blé Goudé por crímenes contra la Humanidad.

En su intervención ante el tribunal, Massidda afirmó que las víctimas quieren “romper su silencio con respecto a los horribles crímenes que han sufrido”.

En el turno de los alegatos iniciales también estaba previsto que tomara la palabra la defensa, pero el juez Cuno Tarfusser suspendió el juicio hasta el lunes, cuando los abogados de Gbagbo y Blé Goudé intervendrán para negar la acusación de la Fiscalía.

El miércoles está previsto que se cite al primer testigo, anunció Tarfusser.

El juicio se abrió el jueves y de inmediato tanto Gbagbo como Goudé, responsable del grupo más violento de seguidores del expresidente, las Juventudes Patrióticas, se declararon no culpables de los cargos de asesinato o intento de asesinato, violación, otros actos inhumanos y persecución.

El expresidente marfileño rechazó entregar el poder a Alassane Ouattara tras las elecciones presidenciales de 2010, y se generó una oleada de episodios violentos en los que murieron unas 3.000 personas, según datos de la ONU.

“Todas las víctimas tienen dificultades en rehacer su vida. No tienen suficiente dinero para costearse atención médica. No tienen ninguna asistencia real y están traumatizadas por lo que experimentaron”, recalcó Massidda.

La representante legal sostuvo que por ello “son víctimas de por vida” y aún viven en las áreas en las que sufrieron los crímenes, en Abiyán, donde “cohabitan con grupos de diferentes etnias y religiones, de manera que viven con sus torturadores”, denunció.

Explicó que los eventos que describen las víctimas revelan el “carácter extendido y sistemático” de los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad y defensa, las milicias, los mercenarios y los jóvenes controlados y reclutados por Gbagbo y Blé Goudé para atacar a todos los civiles que consideraban afines a Ouattara.

Los ataques eran extendidos debido a su alcance tanto en términos geográficos como por el número de víctimas y la naturaleza misma de los crímenes, indicó Massidda.

Todos los vecindarios y áreas de Abiyán sufrieron las consecuencias del “plan” diseñado y ejecutado por el expresidente y su círculo más cercano para mantenerle en el poder “por todos los medios, privados y públicos”, señaló Massida.

Asimismo, la representante legal precisó que otros lugares, y “familias y comunidades enteras, se vieron afectadas”.

Mujeres y niñas fueron violadas, algunas víctimas fueron detenidas cuando participaban en manifestaciones pacíficas, otras fueron secuestradas, torturadas y retenidas sin motivo durante semanas, otras vieron a sus hijos, hijas, madres, padres, tíos o vecinos tiroteados “a sangre fría” delante de sus ojos, relató.

“Comunidades enteras tuvieron que esconderse por miedo a ser detenidas o simplemente por su apellido, su nacionalidad o su vecindario”, afirmó la representante legal de las víctimas.

El plan de Gbagbo era “desestabilizar a Ouattara y a todo su entorno por su origen, etnia o religión”, recalcó.

El plan, agregó, “requirió la destrucción de su oponente y de todos sus partidarios a través de todos los medios posibles”.

Subrayó que Gbagbo no pudo actuar solo y se apoyó en su círculo interno, en el que se incluye su mujer, Simone, sentenciada en Costa de Marfil a 20 años de prisión y a la que la CPI quiere procesar en La Haya.

“Las víctimas deploran el hecho de que la señora Gbagbo no esté también en La Haya. Sienten que la verdad de los eventos nunca será revelada plenamente ni tampoco entendidas sus vivencias hasta que la ex primera dama no aparezca ante la Corte”, recalcó Massida.

“El juicio el año pasado contra ella en su país no tiene nada que ver con la crisis postelectoral. No solo apoyó a su marido, sino que era una militante activa que buscaba mantenerlo en el cargo”, señaló. EFE

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