jueves, 24 septiembre 2020 17:51

Los investigadores creen que las monjas de Santiago habían perdido la capacidad de pensar

“Su aislamiento del mundo exterior, la dureza cotidiana en el convento, la persistente labor de adoctrinamiento, el trabajo excesivo y la escasa alimentación producen un debilitamiento en las mujeres que anula la capacidad de pensar y valorar el medio en el que viven”, subraya este documento interno de la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF) de la Policía al que ha tenido acceso el diario.es.  Esa información fue redactada tras escuchar el relato de la religiosa que denunció la situación de sus excompañeras. Esta mujer, de 34 años y también de nacionalidad india, había abandonado recientemente un convento de clausura después de 14 años.

El relato de las tres religiosas indias que constaría en este informe policial es escalofriante e incluía “amenazas veladas de ser deportadas si abandonan la congregación, imposibilidad material y circunstancial de escapar del convento, al ser privadas de su documentación personal, trabajos en el campo asimilados a la esclavitud…”, según publica la citada web de información.,

Al parecer, entre apenas una decena de religiosas trabajaban un huerto de casi 4.000 metros cuadrados y sólo podían comunicarse con sus familias dos veces al año, y tanto sus llamadas telefónicas como su correspondencia eran revisadas por la madre superiora. En el convento de las Mercedarias sólo hay una puerta, y los dos juegos de llave están en poder de las superioras. Estas conductas, de ser probadas, serían constitutivas de varios delitos.

En su declaración ante la jueza Ana López Suevos, una de las monjas aseguró que le había comunicado a la madre superiora su intención de dejar el convento, a lo que ésta contestó que en tal caso “tendría que volver de inmediato a India” y que consultaría “si le daba la tarjeta de residencia”. Las tres religiosas están convencidas de que dos compañeras que colgaron los hábitos hace unos años fueron privadas de su tarjeta de residencia y se les montó en un avión con destino a su país de origen.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago está a la espera de recibir un informe sobre la situación actual de las monjas para poder continuar con la causa.