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Melilla, 26 ene (EFE).- Melilla intenta volver a la normalidad tras el terremoto de 6,3 grados de magnitud en la escala de Richter que se registró la madrugada de ayer en el mar de Alborán, aunque muchos vecinos reconocen que siguen teniendo miedo y los edificios sufren grietas y desperfectos.

Numerosos melillenses de distintas zonas de la ciudad han relatado a Efe cómo vivieron los momentos de la sacudida y también cómo continúan sintiendo miedo, ya que se han producido numerosas réplicas.

Una ciudadana marroquí, vecina de Farhana (Marruecos) y trabajadora doméstica en Melilla, ha relatado que en su ciudad no ha habido daños personales, pero sí algunos materiales, sobre todo en casas de construcción más precaria. Ella dormía con sus hijos cuando sintieron la sacudida y, como el resto de vecinos, salieron a la calle.

En el barrio de Tiro Nacional algunos vecinos han comentado a Efe que cuando se produjo el seísmo pasaron miedo y esta noche también, y que la mayoría se refugiaron en el polideportivo y en el Pinar de Rostrogordo.

Un vecino del edificio Averroes ha contado gesticulando cómo su casa “se movía como un muelle” y otra señora, ante el temor de nuevas réplicas, ha relatado que esta noche ha ido a dormir a casa de su hijo.

El mercado de la Victoria, uno de los barrios donde más se notó el movimiento de tierra, estuvo cerrado ayer hasta que los bomberos y técnicos permitieron su apertura hacia el mediodía.

Rocío, empleada de la mercería del mercado, ha explicado cómo sintió el terremoto en su casa del barrio de El Tesorillo: “La cama empezó a moverse, el canapé, que lo tengo lleno de cosas, se separó de la pared, se me rompieron figuritas, las lámparas se movieron y como no paraba, cogí las zapatillas y el móvil y salí corriendo”.

Según Rocío,”ayer todo el mundo tenía en la boca el terremoto y hoy también” y ha relatado, con mucha gracia, la vivencia de unos vecinos mayores que se decían el uno al otro: “acurrúcate y que sea lo que Dios quiera”.

La encargada de la carnicería fue una de las pocas en abrir ayer su puesto y ha contado a Efe que la afluencia de público fue muy escasa y que otros propietarios de puestos de frutas y verduras, vecinos de Marruecos, no abrieron.

En el edificio Estrella Polar, también en el barrio de la Victoria y otro de los más afectados, continúan con temor a las réplicas, a pesar de que los técnicos aseguran que, a pesar de las grietas, no se han producido daños estructurales.

Una vecina de este edificio asegura que siguen teniendo miedo, su hija pequeña no ha dormido en toda la noche y tienen inquietud ante nuevas réplicas.

Su hijo, estudiante en el Instituto Enrique Nieto, ha asistido con normalidad al instituto pero ha regresado a casa ante la poca asistencia del alumnado y ha relatado que había grietas en su interior.

Los colegios, según la Dirección Provincial de Educación, han abierto hoy con total normalidad aunque algunos edificios presentan desperfectos no estructurales.

La frontera de Barrio Chino, cerrada ayer por las autoridades, ha retomado hoy la normalidad en su actividad comercial.

Ya en el centro histórico de la ciudad, numerosas calles se encuentran acordonadas debido a los importantes daños materiales que han sufrido muchos de sus edificios, donde se desprendieron numerosas cornisas y los bomberos desalojaron casas ante el temor de derrumbes.

En la calle Prim, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, llamado la “Casa de los cristales”, presenta grietas que están siendo analizadas por técnicos de constructoras privadas y del Ayuntamiento por si fuera necesario el apuntalamiento de la escalera, que presenta grietas transversales en la primera planta y que afectan a la seguridad de todo el edificio.

El seísmo se sintió especialmente en los pisos más altos de este edificio en cuyo ático vive Jesús Blasco, fotoperiodista melillense. Él ha contado cómo se movió su casa, cómo protegieron a su hija pequeña y que su cocina ha quedado prácticamente destrozada.

Emilio Guerra, que tiene una gestoría en los bajos de la “Casa de los cristales”, ha relatado a Efe, con tristeza, los daños sufridos en el triángulo de oro del modernismo.

La Cámara de Comercio luce hoy con una peana menos en la fachada de su edificio, que ayer retiraron los bomberos por el peligro de desprendimiento.

Todas las parroquias de Melilla, según el Obispado de Málaga, han sufrido daños materiales, ninguno de carácter estructural, sobre todo la capilla castrense.

En el Ayuntamiento, el Archivo Municipal ha sido evacuado y la Consejería de Presidencia ha sido trasladada temporalmente al edificio del Instituto de las Culturas por los daños sufridos en el Palacio de la Asamblea, cuyo salón de plenos presenta importantes grietas y donde se han iniciado labores de apuntalamiento de algunas dependencias.

El 112, en su página de Twitter, ha agradecido a la población melillense la ejemplaridad a la hora de enfrentarse al terremoto.

Este servicio de emergencias recibió más de 1.400 llamadas entre las 05.22 horas de antes de ayer y las 05.35 de hoy. EFE

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